Crónica España.

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Yamaha reduce sus proyecciones de ganancias para 2025 a solo 90 millones de euros, una reducción del 63%.

Yamaha reduce sus proyecciones de ganancias para 2025 a solo 90 millones de euros, una reducción del 63%.

En una reciente actualización, Yamaha ha decidido ajustar sus expectativas financieras para el año fiscal 2025, reduciendo drásticamente su pronóstico de beneficio neto a 16,5 millones de yenes, equivalentes a aproximadamente 89,8 millones de euros. Esta revisión representa un notable descenso del 63,3% en relación con las estimaciones que la compañía había presentado en agosto del año pasado.

El consejo de administración de la prestigiosa empresa japonesa hizo pública esta nueva proyección el lunes, anticipándose a la divulgación de los resultados anuales completos de 2025, programados para dentro de diez días. En comparación con el ejercicio anterior, si finalmente alcanzan esta cifra, Yamaha sufriría una caída del 84,7% en sus ganancias, lo que refleja un panorama financiero preocupante para la firma.

Adicionalmente, la compañía ha revisado a la baja sus expectativas de ventas, estimando ahora ingresos por 2,53 billones de yenes, lo que implica una reducción del 1,6% respecto a lo que se había anticipado en sus pronósticos de agosto. Este ajuste en las ventas, junto con la caída de los beneficios, plantea interrogantes sobre la estrategia comercial de Yamaha en el presente escenario económico.

Por el contrario, el beneficio operativo se proyecta en 126.000 millones de yenes (686 millones de euros), lo que representa un incremento del 5% en comparación con la expectativa anterior de 120.000 millones de yenes (653 millones de euros). Este ligero crecimiento en el beneficio operativo podría ofrecer un respiro en medio de cifras desalentadoras en otros aspectos financieros.

La notable caída en las proyecciones de beneficios se atribuye principalmente a ajustes significativos en los impuestos corporativos, derivados de la reversión de activos por impuestos diferidos. Estos ajustes han sido provocados por el aumento de los aranceles en Estados Unidos, así como por las fluctuaciones en el entorno comercial tanto de la matriz como de su filial norteamericana, lo que refleja los retos a los que se enfrenta Yamaha en el complejo panorama económico actual.