En un giro inesperado de los acontecimientos diplomáticos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido no participar en la reunión de emergencia del G7 que su homólogo francés, Emmanuel Macron, había propuesto. La negativa de Trump se basa en la percepción de que Macron no se mantendrá en el poder por mucho tiempo, especialmente con las elecciones de 2027 a la vuelta de la esquina.
Durante una extensa rueda de prensa llevada a cabo en la Casa Blanca, Trump dejó claro su desinterés en asistir a la cumbre, comentando: "No, no lo haría ahora porque Emmanuel no estará allí mucho tiempo y no hay longevidad allí". Esta declaración subraya las dudas del presidente estadounidense sobre la estabilidad política del líder francés.
A pesar de su rechazo a la cumbre, Trump se refirió a Macron como un "amigo" y "una buena persona", sugiriendo que tiene una buena impresión de él, aunque reiteró que su tiempo en el cargo es limitado. Estas palabras reflejan un enfoque diplomático, a pesar de la decisión de no asistir al encuentro.
En lugar de participar en la reunión de París, el magnate republicano aseguró que tiene planes de mantener diálogos con "las personas directamente involucradas" en los temas que se discutirán en esta cita del G7. Esto podría implicar que Trump prefiere abordar los intereses estadounidenses de manera más directa y centrada.
La propuesta de Macron incluía la participación de Rusia en la cumbre, lo que marcaría la primera vez que se reúne el G7 en este contexto desde que comenzó la guerra en Ucrania, provocada por la invasión del presidente ruso, Vladimir Putin, en febrero de 2022. La negativa de Trump a asistir puede estar ligada a la complejidad de las relaciones internacionales en juego.
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