Crónica España.

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Tres millones de niños en España tienen al menos un padre inmigrante, revela informe del CES.

Tres millones de niños en España tienen al menos un padre inmigrante, revela informe del CES.

En un reciente informe, se ha revelado que alrededor de tres millones de niños en España tienen al menos uno de sus padres de origen migrante. Este hallazgo proviene del documento titulado ‘Informe sobre la realidad migratoria en España: Prioridades para las políticas públicas’, elaborado por el Consejo Económico y Social (CES), el cual fue presentado en la sede del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en Madrid y tiene el objetivo de abordar la realidad migratoria en el país.

El estudio, solicitado por Elma Saiz, ministra del departamento correspondiente, busca ofrecer un diagnóstico sobre la situación migratoria y proporcionar propuestas que aseguren una migración ordenada y segura. A través de esta investigación, se pone de manifiesto el papel que la inmigración ha tenido en mitigar el preocupante declive demográfico que enfrenta España.

De acuerdo con los datos más recientes, 9,5 millones de personas, lo que equivale al 19% de la población, son originarias de otros países. Un 14% de este colectivo tiene una nacionalidad diferente a la española, lo que, sumado a los tres millones de hijos de migrantes, aumenta considerablemente la diversidad demográfica del país.

Los autores del informe destacan que la inmigración ha sido fundamental para suavizar las consecuencias del descenso poblacional experimentado desde finales de los años 90. En este sentido, subrayan que es un elemento clave en el crecimiento de la población española.

Se estima que actualmente residen en España unas 9,5 millones de personas que han llegado de otras naciones, aunque no existen cifras precisas sobre el número de menores, dado que muchos de ellos han adquirido la nacionalidad española al nacer en el país. Además, el estudio señala que las mujeres inmigrantes constituyen el 52% de la población extranjera en España.

Por lo que respecta a las mujeres migrantes, el informe revela que enfrentan una doble discriminación que les coloca en una situación de mayor vulnerabilidad, expuestas a diversas formas de violencia de género. No obstante, se destaca que estas mujeres están emprenderendo la movilidad internacional de manera más independiente que en épocas anteriores, y España se posiciona como uno de los principales destinos para las mujeres inmigrantes, quienes realizan contribuciones significativas en sectores como la sanidad, la atención a la dependencia y los servicios domésticos.

El CES también menciona que la población extranjera en el país presenta una distribución asimétrica, con áreas de alta densidad demográfica, como la costa mediterránea, y otras que apenas reciben inmigrantes. El patrón de asentamiento es predominantemente urbano, con notable concentración en barrios de Madrid y Barcelona, mientras que en las zonas rurales, la inmigración está comenzando a cobrar importancia.

El informe también aborda el fenómeno de las llegadas irregulares por vía marítima, que, aunque representan un porcentaje mínimo de la inmigración total, han causado un intenso debate público, especialmente en relación con los menores no acompañados. Se critica la falta de coordinación entre diferentes administraciones y la manipulación del tema por parte de algunos sectores políticos.

El CES insiste en que más allá de la distribución geográfica de la inmigración, existe una necesidad urgente de fortalecer el sistema de protección a menores, así como los recursos para su integración laboral al llegar a la adultez, con el fin de evitar situaciones de vulnerabilidad.

Por otro lado, se hace un llamado a potenciar las políticas universales de protección infantil y ofrecer recursos adecuados a los hogares con niños, así como facilitar el acceso a la regularidad administrativa para aquellos que carecen de ella. Igualmente, abogan por impulsar la educación inclusiva y fomentar la convivencia intercultural en las escuelas.

Con respecto a la segunda generación de inmigrantes, el estudio revela que muchos de ellos se encuentran en puestos de trabajo de mayor calificación que sus padres, aunque aún no alcanzan un grado de igualdad total respecto a los autóctonos en el mercado laboral.

Finalmente, el CES aboga por la creación de un Pacto de Estado que promueva la convivencia y reconozca la inmigración como un fenómeno estructural en la sociedad actual. El objetivo es construir un marco de diálogo que permita abordar los desafíos que presenta la diversidad cultural, sin dejar de lado la importancia de la integración y la búsqueda de un consenso social eficaz.

En la presentación del informe, el presidente del CES, Antón Costas, definió la inmigración como un factor enriquecedor para la diversidad social y cultural del país, enfatizando la urgencia de establecer vías de entrada seguras y efectivas para los migrantes.