Desde el 20 de octubre, se ha reportado la trágica muerte de 23 niños en el estado de Kordofán Sur, Sudán, según la Red de Médicos de Sudán. Este incremento en la mortalidad infantil ocurre en un contexto de intensificación de las hostilidades entre el Ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), que han destacado su control en la vecina región de Darfur.
La situación se ha vuelto crítica, ya que estos niños han fallecido sin oportunidad alguna de acceder a los alimentos necesarios para su supervivencia, en medio de un bloqueo casi total que afecta al estado. Esta alarmante crisis humanitaria ha sido denunciada por la asociación médica a través de su cuenta en la red social X.
La Red de Médicos ha expresado su preocupación al afirmar que estas muertes son un claro indicativo de la magnitud de la tragedia que se desarrolla en Kordofán Sur, donde el sistema de salud se encuentra al borde del colapso. La organización ha instado a la comunidad internacional y a las partes en conflicto a facilitar la apertura urgente de corredores humanitarios.
Recientemente, la ONU advirtió que los niños en Sudán enfrentan uno de los entornos más peligrosos del planeta. La organización ha pedido a ambas facciones que pongan fin a esta “guerra brutal” que ha asolado al país desde abril de 2023.
Vanessa Frazier, representante especial de la ONU para Niños y Conflictos Armados, ha enfatizado la necesidad urgente de proporcionar seguridad, alimentos y atención médica a los niños, instando a las partes en conflicto a cumplir con las normativas del Derecho Humanitario y garantizar un acceso humanitario seguro a aquellas personas que lo requieren, incluyendo a 15 millones de menores que necesitan asistencia.
La propia oficina de Frazier ha señalado que más de dos años de conflicto en Sudán han originado una de las crisis humanitarias más graves en el mundo, resaltando los continuos abusos a los derechos de los niños. Un ejemplo de esta brutalidad incluye la toma violenta de El Fasher, en Darfur Norte, por parte de las RSF, que han sido acusadas de perpetrar actos atroces, como ejecuciones y torturas.
La guerra civil en Sudán comenzó a raíz de desavenencias sobre el proceso de integración del grupo paramilitar a las Fuerzas Armadas, lo que descarriló la prometedora transición política después de la destitución de Omar Hasán al Bashir en 2019, la cual ya había sufrido un golpe con el derrocamiento del primer ministro Abdalá Hamdok en 2021.
Este conflicto, que ha involucrado a varios países en apoyo de diferentes facciones, ha conducido a una de las crisis humanitarias más alarmantes del mundo, dejando millones de personas desplazadas y generando un creciente temor internacional debido a la propagación de enfermedades y los daños en infraestructuras críticas, que han obstaculizado la asistencia a cientos de miles de víctimas en la región.
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