Crónica España.

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Tokio desmiente las "falsedades" de Pekín y aboga por un mayor diálogo tras la carta a la ONU.

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MADRID, 23 de noviembre.

En una notable respuesta a las declaraciones de Pekín, el Gobierno japonés ha defendido su postura sobre Taiwán, rechazando las acusaciones chinas dirigidas hacia la primera ministra Sanae Takaichi. Este conflicto de narrativas se presenta en un momento de creciente tensión entre ambos países, intensificada por una carta enviada por China a la ONU el día anterior.

Tokio ha calificado las afirmaciones chinas como “totalmente infundadas”, subrayando que su postura sobre el estrecho de Taiwán ha sido constante y clara. Maki Kobayashi, portavoz del Ejecutivo japonés, reafirmó esta posición durante una conferencia al margen de la cumbre del G-20 en Johannesburgo, citada por Bloomberg, donde explicó que Japón ha abordado la situación con China en múltiples ocasiones.

A pesar de la disposición de Japón al diálogo, la cumbre del G-20 no facilitó un encuentro entre Takaichi y el premier chino Li Qiang, a pesar de que ambos estuvieron presentes para la foto oficial. Este desencuentro pone de relieve las tensiones en las relaciones bilaterales, especialmente después de que una carta del Ministerio de Relaciones Exteriores chino advirtiera sobre medidas de autodefensa ante cualquier intervención militar japonesa en Taiwán.

La reciente escalada de tensiones se debe, en parte, a declaraciones de Takaichi en las que no descarta una respuesta militar japonesa si China ataca Taiwán. La primera ministra ha mantenido su línea, a pesar de las peticiones chinas de retractación. Esto ha llevado a reacciones furiosas en Pekín, donde se han propagado amenazas contra la líder nipona.

Las tensiones en el estrecho de Taiwán se han agravado en un contexto de creciente militarización por parte de China, lo que ha llevado incluso al cónsul chino en Osaka a emitir comentarios agresivos, que posteriormente retiró, sobre la primera ministra japonesa. Esta situación ha llevado a que, en respuesta, China modere sus lazos económicos y culturales con Japón, incluyendo advertencias a sus ciudadanos sobre el viaje a este último país y restricciones comerciales.

En respuesta a estas tensiones, el ministro japonés de Defensa, Shinjiro Koizumi, ha manifestado que Japón continuará vigilante ante cualquier amenaza en la región, insistiendo en que la postura oficial sobre Taiwán permanece inalterada. Durante una visita a la isla de Ishigaki, Koizumi aseguró que las Fuerzas de Autodefensa están preparadas para cumplir con su misión en el actual clima de incertidumbre.

La defensa del archipiélago japonés se ha vuelto más relevante debido a las recientes afirmaciones de Takaichi sobre una posible participación militar. El aumento de la capacidad militar de China ha llevado a Japón a reforzar sus instalaciones en el sur del país, lo que incluye la base de guardacostas de Ishigaki, considerada como un punto crucial para salvaguardar la soberanía marítima japonesa.

Las patrullas en torno a las islas Senkaku, que son objeto de reclamos por parte de China, también se han intensificado en respuesta a las acciones chinas en la región. Las relaciones entre China y Taiwán, que se rompieron en 1949, continúan siendo un punto sensible, y cualquier movimiento en este sentido es seguido de cerca por Japón, quien busca mantener un equilibrio en un entorno regional cada vez más volátil.