Crónica España.

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Takaichi propone reforzar su enfoque en defensa y finanzas para forjar el futuro de Japón.

Takaichi propone reforzar su enfoque en defensa y finanzas para forjar el futuro de Japón.

En la capital española, Madrid, se perfila un momento decisivo para Japón. Sanae Takaichi, la firme y a menudo controvertida primera ministra del país asiático, se encuentra en la antesala de unas elecciones cruciales que se celebrarán el próximo 8 de febrero. Su objetivo es consolidar su postura militar y presupuestaria en un mundo cada vez más complicado, lo que marca una nueva era para los nipones.

De cara a estos comicios anticipados, Takaichi no cuenta con muchos aliados. El Partido Liberal Democrático (PLD), que representa, aspira a obtener una clara mayoría que facilite su agenda en el Parlamento. Como la primera mujer en ocupar el cargo de Jefa de Gobierno de Japón, sus esfuerzos se centran en llevar a cabo reformas políticas necesarias.

A pesar de enfrentar un panorama de alianzas opositoras y la disminución del apoyo de su habitual socio de gobierno, Komeito, Takaichi confía en que su notable popularidad, lograda en tres meses de gestión, le otorgará los votos necesarios para avanzar.

El analista Oriol Farrés, del Anuario Internacional CIDOB, sugiere que, aunque la aprobación de Takaichi puede ser un indicativo positivo para su partido en las urnas, también subraya el peligro de esta estrategia, dado que su decisión ha sido vista negativamente por muchos votantes.

Su popularidad ha disminuido, cayendo al 67% desde un 75% en diciembre, lo que marca la primera vez que su respaldo se sitúa por debajo del 70% desde que asumió el cargo.

Farrés también añade que la ausencia de alternativas fuertes en la oposición, al menos por ahora, puede jugar a favor de Takaichi, ya que la Alianza Reformista de Centro ocupa el segundo lugar con solo un 13% en intención de voto, siendo una coalición recién formada que se alinea con las preocupaciones de la sociedad japonesa.

Pese a la incertidumbre sobre su destreza política, el experto subraya que, aunque los porcentajes de popularidad no sean favorables, esto no necesariamente garantiza malos resultados, ya que el electorado también podría optar por la abstención en gran medida.

Las elecciones previas de julio de 2025 fueron un desafío significativo para el PLD, que logró mantenerse en el poder, pero no sin consecuencias, incluyendo la renuncia del antiguo primer ministro Shigeru Ishiba.

A pesar de las expectativas de una mejora en su representación parlamentaria, el PLD aún tiene un largo camino por recorrer para alcanzar los 261 escaños que busca, frente a los 233 actuales, para obtener la mayoría necesaria que impulse su agenda política.

Sin embargo, la perspectiva de que el partido logre ese objetivo es incierta. La cuestión radica en si la reciente coalición centrista puede conectar con los votantes en un tiempo tan breve, y hasta el momento, Takaichi no ha mostrado resultados concretos.

Independientemente del resultado electoral, el sector militar japonés tiene altas probabilidades de ver aumentos en su financiación, impulsados por presiones globales. Farrés sugiere que para muchos votantes, las preocupaciones económicas, en particular la inflación, son la prioridad, aunque Takaichi parece decidida a seguir adelante en este sentido.

En el marco de las relaciones internacionales, la cuestión del rearme ha ganado terreno en el contexto de la creciente presión de Estados Unidos, aunque no parece ser una prioridad para la mayoría de los japoneses, que están más centrados en cuestiones internas.

En lo que respecta a las relaciones con Corea del Sur, se nota un acercamiento que ha generado tensiones con China, que critica la postura de Japón en el tema de Taiwán. Farrés señala que este es el eje central de las actuales tensiones en la región.

Este clima de tensión se intensificó después de que Takaichi sugiriera una posible respuesta militar japonesa ante una eventual intervención china en Taiwán. Su declaración provocó reacciones significativas y demandas de disculpas por parte de Pekín.

La primera ministra se mantiene firme al sostener que Japón no puede quedarse de brazos cruzados ante un conflicto en la región, convirtiendo sus comentarios en una clara señal de respaldo a Estados Unidos. No obstante, Farrés apunta que las probabilidades de un enfrentamiento son bajas, dadas las enormes repercusiones globales que tendría.

Takaichi persiste en su intención de reformar la Constitución japonesa, un tema que ha sido históricamente divisivo en el país. Esta reforma podría poner fin a décadas de pacifismo que surgieron tras la Segunda Guerra Mundial, al haber renunciado Japón a la guerra como un derecho soberano, lo que restringe fuertemente el uso de sus fuerzas armadas.

Este intento de modificación ha encontrado críticas entre la población a lo largo de los años y continúa generando divisiones, por considerar que podría llevar a Japón a un camino más militarizado.

Aunque el consenso social es débil, existe una creciente convergencia entre los partidos políticos en torno a la necesidad de una reforma legislativa que permita a Japón definir sus acciones en caso de defensa propia o de un aliado, un aspecto que todavía resulta oscuro.

No es la primera vez que el PLD intenta avanzar en una iniciativa destinada a modificar el artículo 9 de la Constitución, aunque su socio anterior, el Komeito, se manifestaba en contra de propuestas de este tipo. El Gobierno actual aboga por incluir una "cláusula de emergencia" para proceder en casos de desastres o ataques.

Para llevar a cabo cualquier reforma constitucional, se requiere obtener el apoyo de dos tercios en la Dieta y la aprobación de la mayoría a través de un referéndum nacional posterior.

De este modo, antes de las elecciones, Takaichi reiteró la necesidad de actuar "en este preciso momento", enfatizando que se debe contar con el respaldo popular para implementar de manera determinada las reformas que posicionen a Japón en una nueva era ante el cambiante panorama político global.