La embajadora de Sudán en España, Maha Ayoub, ha alertado sobre las amenazas que enfrenta África y Europa a causa de las actividades de un grupo que califica como "terrorista". En medio de la turbulencia que vive su país, que ha estado en conflicto desde abril de 2023 con las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), Ayoub también se ha mostrado optimista respecto a un posible regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, argumentando que su administración podría jugar un papel fundamental en el restablecimiento del interés internacional hacia Sudán.
En un encuentro con periodistas en la Embajada sudanesa en Madrid, la embajadora enfatizó que la elección de Trump marcaría un profundo cambio a nivel global. Según ella, la próxima administración del magnate captaría más atención sobre la situación en Sudán, algo que considera que ha estado ausente durante el mandato actual de Joe Biden.
Ayoub recordó cómo la administración Trump había tenido una política que favorecía más los intereses sudaneses en comparación con la actual. Durante el primer mandato de Trump, Ayoub ocupó el Departamento para América en el Ministerio de Exteriores sudanés y destacó los esfuerzos realizados por su país para acercarse a Estados Unidos e Israel, especialmente después de la caída de Omar Hasán al Bashir en 2019. Este cambio culminó con la inclusión de Sudán en los 'Acuerdos de Abraham' en 2020.
La embajadora subrayó que la decisión de normalizar relaciones con Israel se produjo tras el anuncio de Trump de retirar a Sudán de la lista de estados patrocinadores del terrorismo, un estatus que había permanecido desde 1993. Este avance se dio después de que Sudán acordara compensar a las familias de las víctimas de atentados de Al Qaeda, lo que en su opinión demuestra la buena voluntad de su país para avanzar hacia la paz en la región.
Ayoub pidió a la comunidad internacional que actúe de manera más contundente frente al estallido de violencia en Sudán, que ha provocado ya unos 8,8 millones de desplazados internos y más de tres millones de refugiados en los países vecinos, según datos recientes de ACNUR. La embajadora considera que el prolongado conflicto se debe al continuo apoyo que reciben las RSF, principalmente de Emiratos Árabes Unidos y Chad.
La funcionaria denunció que las RSF han estado recibiendo un constante flujo de materiales bélicos, lo cual ha obligado a Jartum a presentar una queja formal ante la ONU. Resaltó que se han identificado aproximadamente 70 vuelos provenientes de Chad, que transportan armamento y suministros a la milicia. Además, mencionó a Etiopía como un actor que también tiene interés en la desestabilización del país, sugiriendo que esto podría estar entrelazado con las tensiones bilaterales en torno a la construcción de la Gran Presa del Renacimiento.
Ayoub enfatizó que, aunque Sudán pueda parecer distante, la situación en el Sahel afecta directamente a Europa, particularmente debido al incremento de la criminalidad y el tráfico de personas que las RSF fomentan. La embajadora dejó claro que este grupo no representa una entidad con la que se pueda negociar, pues representan una amenaza no sólo para Sudán, sino para toda la región del Sahel, donde el terrorismo y el crimen organizado continúan en aumento.
A su juicio, muchos de los mercenarios que integran las RSF no son ni siquiera sudaneses, sino proveniencia de otros países en África occidental. Esta situación ha llevado a que muchos de estos individuos se sumen a la milicia en busca de oportunidades económicas. Ayoub subrayó que sería en el interés de Europa abordar esta situación colaborando estrechamente con aliados como Estados Unidos, Arabia Saudí y Egipto.
A pesar de su voluntad por alcanzar algún tipo de acuerdo, Ayoub considera muy poco probable reanudar las negociaciones con las RSF debido a los incumplimientos de los acuerdos alcanzados en mayo de 2023. La embajadora se mostró escéptica sobre una posible coalición internacional, citando ejemplos de ineficacia en contrarrestar grupos terroristas como el Estado Islámico y Boko Haram.
Destacó también los recientes avances del Ejército sudanés en territorios que antes estaban bajo el control de los rebeldes, indicando que ya se han logrado avances significativos en Jartum, Jartum Norte y Omdurmán. La embajadora manifestó su preocupación por la situación humanitaria, describiéndola como un "desastre sin precedentes", subrayando que el pueblo sudanés no solo está perdiendo su presente, sino su futuro y su patrimonio histórico debido a la violencia desatada por las RSF.
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