En una preocupante escalada de tensión en la región noreste de Europa, Estonia ha alzado la voz frente a la creciente actividad militar rusa en su frontera. El ministro de Asuntos Exteriores, Margus Tsahkna, ha expresado su alarma por los repetidos incidentes ocurridos cerca de Narva, un punto de acceso estratégico donde las provocaciones rusas se han vuelto más comunes.
Tsahkna ha señalado que ha habido múltiples avistamientos de soldados rusos, conocidos popularmente como "hombrecillos verdes", que operan sin insignias identificativas en sus uniformes. El ministro estonio no ha dudado en lanzar un desafío directo a Moscú: "Que nos pongan a prueba", enfatizando que están listos para derribar cualquier aeronave que intente violar el espacio aéreo estonio.
En una reciente entrevista con el medio polaco O2, Tsahkna fue claro y contundente: "No nos temeremos a actuar. Si esos hombrecillos verdes cruzan nuestra frontera, dispararemos". Su declaración subraya un cambio en la postura estonia, ahora más dispuesta a mostrar firmeza ante la provocativa actividad militar de su vecino del este.
El ministro también recordó que estos encuentros no son un fenómeno nuevo, aunque en esta ocasión han decidido cerrar temporalmente el paso fronterizo de Narva como medida de seguridad. "Les vigilamos constantemente", agregó, haciendo hincapié en la vigilancia activa de las tropas rusas en la zona.
Los recientes incidentes incluyen el cruce de un aerodeslizador con efectivos fronterizos rusos cerca del río Narva, donde tres de ellos desembarcaron en la aldea estonia de Vasknarva, generando preocupación entre las autoridades estonias. Esta situación pone de manifiesto una vez más la delicada y volátil naturaleza de las relaciones entre Estonia y Rusia en un contexto geopolítico cada vez más tenso.
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.