En un desarrollo significativo en el prolongado conflicto del este de la República Democrática del Congo, el Gobierno y el Movimiento 23 de Marzo (M23) han anunciado la firma de un acuerdo marco de paz este sábado en Doha, Qatar. Este pacto se presenta como un paso más en el esfuerzo por poner fin a años de violencia en la región, donde la inestabilidad ha sido un problema recurrente.
Sin embargo, es crucial señalar que este acuerdo no debe confundirse con un tratado de paz definitivo. Más bien, se trata de una formalización de la declaración de principios que ambas partes acordaron en julio, la cual, lamentablemente, no ha sido ejecutada hasta el momento.
La ceremonia de firma reveló las tensiones existentes entre los involucrados. Lawrence Kanyuka, portavoz del M23, acusó a la delegación congoleña de atrasar el acuerdo, alegando que no cumplieron con el protocolo necesario para la firma.
Por otro lado, el líder político del M23, Bertrand Bisimwa, reportó ataques aéreos por parte del Ejército congolés contra posiciones de su agrupación, un acto que considera un claro intento de socavar los esfuerzos de mediación de Qatar y Estados Unidos para restaurar la paz en el país.
A lo largo de este año, el M23 ha reforzado su control sobre las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, apoderándose de ciudades clave como Goma y Bukavu. Sin embargo, persiste un conflicto abierto entre el M23 y los wazalendos, milicias aliadas del Ejército congoleño.
Las autoridades locales en Kivu Sur han denunciado que los wazalendo han ejecutado 68 asesinatos de civiles en los últimos tres meses como parte de sus operaciones para buscar a los miembros del M23, lo que subraya la devastadora situación que enfrenta la población de la región, atrapada en un ciclo de violencia y desplazamiento.
En un pronunciamiento posterior, el M23 aclaró que el documentado firmado en Doha es, más precisamente, un conjunto de "ocho protocolos" que buscan abordar las raíces del conflicto, aunque aún se encuentran en fase de negociación.
Estos protocolos están destinados a establecer los temas a discutir, los tiempos para su implementación y, a la larga, facilitar un acuerdo de paz más amplio. Sin embargo, los representantes del M23 advirtieron que aún queda un arduo camino por recorrer hasta ese momento.
Además, se subrayó que el acuerdo no estipula cláusulas vinculantes, lo que implica que no habrá cambios significativos en la dinámica del terreno o actividades de ninguna índole hasta que los protocolos sean completamente debatidos y se alcance un consenso final.
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