Netanyahu elige a David Zini como nuevo director de Inteligencia Nacional a pesar del fallo del Tribunal Supremo.
El 22 de mayo, en Madrid, se ha producido un notable giro en la política israelí cuando el primer ministro Benjamin Netanyahu propuso al general David Zini como nuevo líder del servicio de Inteligencia Nacional, conocido como Shin Bet. Este nombramiento llega en un momento tenso, ya que el Tribunal Supremo había declarado que la destitución del anterior titular, Ronen Bar, era "ilegal", lo que plantea interrogantes sobre la legalidad de esta acción.
En su comunicado, la oficina del primer ministro destacó los impresionantes antecedentes militares de Zini, quien ha tenido un papel destacado en la defensa de Israel. Ha servido como comandante del Batallón 51 de la Brigada Golani y ha liderado la Unidad Egoz de fuerzas especiales, además de haber sido comandante en la Brigada Alexandroni, la cual tuvo un papel crucial durante la guerra árabe-israelí de 1948.
No obstante, la fiscal general Gali Baharav-Miara no tardó en manifestar su desacuerdo con la decisión de Netanyahu. En su declaración, acusó al primer ministro de ignorar las órdenes del Tribunal Supremo, advirtiendo que el reciente nombramiento podría estar influenciado por un "conflicto de intereses" por parte de Netanyahu, según informa el diario 'The Times of Israel'.
El ministro de Seguridad Nacional, el nacionalista radical Itamar Ben Gvir, alabó el nombramiento de Zini, describiéndolo como un "combatiente aguerrido". En redes sociales, Ben Gvir enfatizó que, de acuerdo con la ley, la autoridad para nombrar al jefe del Shin Bet reposa exclusivamente en el primer ministro.
Este nombramiento se produce en medio de controversias. Horas antes, el Tribunal Supremo había emitido un fallo que señalaba un grave conflicto de intereses en la decisión de Netanyahu de destituir a Bar, relacionado con una investigación que involucra el caso 'Qatargate'. En su dictamen, el tribunal dejó claro que la destitución carecía de "fundamentos".
La oposición política y una parte considerable de la población criticaron la destitución de Bar, interpretándola como una represalia por la investigación que sugiere un posible esquema de corrupción que vincula al Gobierno con Qatar y la financiación de Hamas. Netanyahu, por su parte, intentó justificar la remoción de Bar señalando la responsabilidad de este en los fallos de seguridad que llevaron a los ataques de Hamas el 7 de octubre de 2023. Sin embargo, Bar declaró que no había sido despedido por razones de competencia, sino por la presunta exigencia de "lealtad total" ante los tribunales en caso de crisis constitucional, una medida instada por el propio Netanyahu.
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