En la Asamblea General de la ONU, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, planteó un debate crucial sobre el actual estado de la diplomacia y la paz en el mundo. Este miércoles, durante su intervención, subrayó que existen actualmente 56 conflictos activos, la cifra más alarmante desde el final de la Segunda Guerra Mundial, lo que indica un claro fracaso del enfoque diplomático que se había propuesto cuando se estableció la organización en 1945.
Meloni recordó que hace 80 años, 51 países decidieron unir fuerzas para crear un organismo cuyo objetivo principal era la prevención de guerras. La pregunta retórica que lanzó fue contundente: ¿hemos logrado ese propósito? La respuesta, según ella, es evidente y está reflejada en los informes mediáticos que hablan de una realidad implacable. Según la política italiana, parece que los esfuerzos por el diálogo y la paz han sido en vano.
Al referirse al reciente conflicto en la Franja de Gaza, la primera ministra no escatimó críticas a Israel, acusándolo de haber reaccionado de manera desproporcionada a los ataques de Hamás el pasado 7 de octubre. Meloni declaró que la respuesta israelí ha violado las normas humanitarias y desencadenado una "masacre de civiles". Como resultado, Italia está dispuesta a respaldar ciertas sanciones que la Unión Europea proponga contra el gobierno israelí, aunque no especificó cuáles serían estas medidas.
La líder italiana instó a Israel a "escapar de la trampa de esta guerra", señalando que su acción no solo afecta al pueblo judío y su democracia, sino que también compromete valores universales. Meloni recordó que para alcanzar la paz se necesitan soluciones concretas, dejando claro que no se puede construir paz únicamente con declaraciones y discursos, especialmente en un contexto donde numerosos ciudadanos italianos han salido a protestar en contra del reconocimiento oficial del Estado palestino.
Meloni enfatizó que Italia solo podría actuar en esta cuestión bajo dos condiciones fundamentales: la liberación de todos los rehenes en Gaza y la exclusión de Hamás de cualquier futuro gobierno palestino. Según su análisis, la milicia es la principal responsable de la guerra y del sufrimiento del pueblo que dice representar.
La primera ministra también abogó por una reforma profunda de las Naciones Unidas, alegando que la organización necesita modernizarse para enfrentar los retos del siglo XXI, 80 años después de su fundación. En su visión, el multilateralismo se queda corto cuando las instituciones no operan de manera efectiva, señalando que se deben reconocer las limitaciones actuales del sistema.
Meloni hizo un llamado a una Reforma que sea realista y no ideológica, insistiendo en el respeto por la soberanía de las naciones y en la búsqueda de soluciones colaborativas. Parte de su búsqueda incluye un anhelo por reducir la burocracia y el desperdicio en la organización global.
Finalmente, lanzó una crítica a lo que considera una protección desigual de los derechos humanos dentro de las Naciones Unidas, calificando dicha situación de hipócrita. Meloni destacó la "necesidad urgente" de defender la libertad religiosa, aludiendo a la persecución de millones de cristianos en todo el mundo, que sufren violaciones de sus derechos fundamentales.
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