La consultora McKinsey & Company ha advertido que el déficit de competitividad de Europa podría empeorar en la nueva era geoeconómica si no se toman medidas. Según un análisis realizado por el McKinsey Global Institute (MGI), titulado 'Acelerando Europa: competitividad para una nueva era', la economía europea y sus empresas necesitan impulsar cambios en ámbitos como la innovación, la energía y las cadenas de suministro para acelerar la competitividad y el crecimiento.
La consultora destaca que la renta per cápita de Europa es un 27% inferior a la de Estados Unidos, y afirma que cerrar esta brecha es posible si el continente se vuelve más competitivo a nivel mundial. Sin embargo, advierte que si no se toman medidas, podrían estar en juego entre 500.000 y 1 billón de euros anuales de valor añadido europeo para 2030, poniendo en peligro el modelo de sostenibilidad e inclusión de Europa.
El informe identifica siete dimensiones clave en las que Europa enfrenta retos de competitividad: innovación, energía, cadenas de suministro, capital, talento, tamaño y competencia y mercados. McKinsey sugiere duplicar el gasto en innovación, diversificar las fuentes de energía propias, aumentar la inversión empresarial, potenciar la diversificación y resiliencia de las cadenas de suministro y promover la adopción de tecnología en el ámbito laboral.
Además, la consultora propone la introducción de un "28º régimen" de normas empresariales comunes de la Unión Europea que las compañías podrían sumarse voluntariamente, así como redefinir las normas sobre los mercados y la competencia para competir eficazmente en el futuro.
Según McKinsey, es necesario que los líderes políticos y empresariales colaboren y elaboren una agenda audaz e integrada para impulsar la competitividad y el crecimiento en Europa. De lo contrario, el déficit de competitividad de Europa podría poner en peligro su posición en un mundo que está cambiando rápidamente.
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