Crónica España.

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La oposición francesa no logra derribar al Gobierno de Sébastien Lecornu.

La oposición francesa no logra derribar al Gobierno de Sébastien Lecornu.

El pasado miércoles, la Asamblea Nacional de Francia se pronunció en contra de las dos mociones de censura propuestas por La Francia Insumisa (LFI) y la Agrupación Nacional (AN), dirigidas contra el Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu. Estas mociones criticaban la falta de acción del Gobierno respecto al polémico acuerdo de libre comercio con Mercosur.

La iniciativa de la LFI solo logró reunir 256 votos, lejos de los 288 necesarios para su aprobación, mientras que el intento de la AN obtuvo 142 apoyos. Ni los miembros del Partido Socialista ni Los Republicanos respaldaron las propuestas de la oposición, demostrando su decisión de no desplazar a Lecornu del poder.

Mathilde Panot, líder de La Francia Insumisa en la Asamblea, declaró ante los medios que la responsabilidad de este desenlace recae enteramente en los socialistas y los conservadores. Según afirmó, "han aceptado la capitulación de Francia" y calificó el acuerdo como un "escándalo medioambiental" que resultará en un "desastre" para el sector agrícola del país.

Previamente a la votación, Hélène Laporte, vicepresidenta de la AN en la Asamblea, también expresó sus preocupaciones, afirmando que "la agricultura francesa será la gran perdedora del acuerdo UE-Mercosur". La diputada subrayó la contradicción existente, ya que si bien Francia ha mantenido una postura de oposición a lo largo de los años, ha terminado por no oponerse de manera efectiva a este acuerdo a través de diversas concesiones.

Se espera que el acuerdo histórico entre la Unión Europea y los países de Mercosur se firme el próximo 17 de enero en Asunción, Paraguay, en un evento que contará con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.

Este pacto es el resultado de 26 años de negociaciones y ha suscitado fuertes críticas por parte de naciones como Francia, Hungría e Irlanda, así como del sector agrícola europeo, que teme que las diferencias regulatorias con Mercosur faciliten la llegada de una competencia desleal.