En los últimos días, un número significativo de ciudadanos marroquíes ha salido a manifestarse en las calles, descontentos por la falta de atención que el Gobierno ha prestado a sectores vitales como la educación y la sanidad, en un contexto de crisis social. Este movimiento ha sido liderado en gran medida por la generación Z, y ha tomado fuerza en varias ciudades, llevando la situación a un punto de confrontación con las fuerzas del orden que han intervenido con detenciones.
Las protestas, organizadas por grupos como GenZ 212 y Morocco Youth Voice, han congregado miles de participantes en más de diez ciudades para cuestionar la gestión del Gobierno, criticando el uso de fondos públicos en eventos deportivos, como la próxima Copa del Mundo de 2030. Mientras el Gobierno destina recursos a construir y renovar estadios, los ciudadanos advierten sobre el deterioro de los servicios públicos y la desoladora tasa de desempleo entre los jóvenes.
Estas manifestaciones son las más notorias en Marruecos desde las revueltas del Rif entre 2016 y 2017. Empezaron durante el fin de semana, aclamando una mejora en los servicios de salud y educación y exigiendo acción contra el empleo juvenil, un tema de gran relevancia en un país donde una gran parte de la población tiene entre 15 y 29 años. La convocatoria se ha facilitado a través de redes sociales, donde se han hecho llamamientos a la participación pacífica.
Los participantes han expresado su malestar con consignas que cuestionan la prioridad del Gobierno en la construcción de infraestructuras deportivas en lugar de hospitales, apuntando a un profundo descontento popular en torno al constante olvido de los servicios básicos. La opinión pública ha crecido en estos reclamos, especialmente tras incidentes trágicos que reflejan la falta de recursos en el sistema de salud, como la muerte de varias mujeres durante el parto en un hospital público.
A medida que las manifestaciones se propagaron, las demandas han sido claras: mejorar el acceso y calidad de los servicios de salud, así como garantizar oportunidades laborales decentes. Las protestas se han avivado ante el hecho alarmante de que una gran proporción de quienes tienen empleo en Marruecos laboran en condiciones precarias, con un alto porcentaje de ellos sin un contrato formal.
Los convocadores han exigido, además, medidas concretas para mitigar el alza de los precios de los productos básicos y mejorar los salarios. También han solicitado que se tomen medidas contra el monopolio en diversos sectores económicos, y un enfoque más atento hacia el desarrollo rural y el respeto por los derechos humanos.
Inspirados por recientes movilizaciones de jóvenes en otras partes del mundo, los manifestantes han llevado su frustración a las calles, resultando en enfrentamientos con la policía en algunas áreas. En varias localidades, se han registrado incidentes violentos, incluyendo el incendio de vehículos policiales y una serie de disturbios con numerosas detenciones.
Dichas protestas han logrado atraer el apoyo de figuras conocidas del ámbito musical y del espectáculo, quienes han alzado sus voces en favor de las reivindicaciones. Al mismo tiempo, durante los eventos deportivos, grupos de aficionados han comenzado a expresar su descontento, amenazando con boicotear futuros partidos si sus demandas no son atendidas.
En respuesta, el Gobierno marroquí ha mantenido una reunión para abordar la situación. Han manifestado su disposición a dialogar y a trabajar en reformas que respondan a las inquietudes de la población. En un comunicado, se aseguró que la preocupación de los jóvenes coincide con las prioridades del Gobierno, prometiendo atención a largo plazo a los problemas expuestos.
Por su parte, el primer mandatario, Aziz Ajanuch, ha defendido los logros de la administración en el sector de la salud, a pesar de que las cifras revelan una insuficiencia en médicos por cada 10.000 habitantes. La presión creciente de los manifestantes ha obligado al ministro de Sanidad a comparecer ante el Parlamento para discutir el estado del sistema de salud, tras recientes destituciones en su sector.
El Partido Justicia y Desarrollo ha instado a las autoridades a reflexionar sobre su papel en la deteriorada situación social y a liberar a los detenidos. Las promesas de cambio por parte del Gobierno parecen aún insuficientes ante la determinación de los manifestantes, quienes aseguran que continuarán luchando por reformas significativas en el país.
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