La península ibérica se encuentra bajo el impacto de la borrasca Joseph, que ha dejado a su paso una serie de unas consecuencias alarmantes. La situación más crítica se vive en Pontevedra, donde trenes han sido cancelados, carreteras están bloqueadas y las clases han sido suspendidas debido a las intensas lluvias y el desbordamiento de ríos. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha reportado que un total de 72 vías están afectadas por la nieve, aunque las carreteras principales permanecen abiertas, los conductores deben extremar la precaución, especialmente en la red secundaria, donde algunas arterias, sobre todo en Navarra, están completamente cerradas.
Galicia se posiciona como la región más severamente impactada por este fenómeno meteorológico. En su interior, Pontevedra se encuentra bajo una alerta roja debido a la posibilidad de que se acumulen hasta 150 litros de lluvia en un solo día, alertando a los ciudadanos a estar preparados para enfrentar condiciones climáticas extremas, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Ante esta situación, el gobierno regional ha tomado la decisión de cancelar las clases en el interior de Pontevedra. La red de trenes también se ha visto afectada: se ha suspendido el servicio entre Ourense y Santiago, así como el trayecto Ourense-Vigo Guixar. Además, se han implementado restricciones de velocidad en la línea de alta velocidad Ourense-Santiago, limitando la velocidad a 160 kilómetros por hora por un periodo inicial de 48 horas, según han señalado desde Adif.
En respuesta a la alerta naranja por inundaciones en el río Lérez, el Ayuntamiento de Pontevedra ha activado su protocolo de seguridad. Esto incluye el cierre de accesos a las vías fluviales, sendas peatonales y carreteras en áreas que son especialmente vulnerables a inundaciones, una medida necesaria frente a las previsiones de lluvias intensas durante la jornada.
Los responsables municipales han instado a la población a mantenerse alejada de los cauces de los ríos y evitar realizar actividades en sus proximidades, así como cruzar zonas ya anegadas, ya que existe un alto riesgo de desbordamientos inesperados. Se han reportado incidentes en localidades como Cuntis, donde el Regueiro de Calvos, un afluente del río Gallo, ha comenzado a desbordarse, poniendo en peligro varias viviendas.
Por otro lado, en Asturias y Cantabria, el servicio ferroviario también ha sufrido interrupciones significativas, con la suspensión de conexiones en la línea Oviedo-Santander y otras rutas, como la de ancho métrico de Santander a Bilbao, particularmente entre Orejo y Carranza, como ha informado la empresa Adif.
Las dificultades en el transporte ferroviario no son exclusivas de Cantabria, ya que en diversas regiones a lo largo del país se han reportado problemas similares, tanto en la jornada actual como durante el fin de semana anterior.
En Andalucía, las precipitaciones continuas de los últimos días han llevado a una notable afectación en los embalses, con el pantano de La Minilla, ubicado en El Ronquillo (Sevilla), comenzando a verter agua a un ritmo de 42 metros cúbicos por segundo, dado que su capacidad está al 95,8%. Esta situación ha sido confirmada a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
Asimismo, la estación de esquí de Sierra Nevada ha debido cerrar debido a los daños ocasionados por las inclemencias del tiempo, mientras que en Córdoba, se ha decretado el cierre de parques, jardines y otras instalaciones deportivas al aire libre, así como la suspensión de actividades en la vía pública, todo esto relacionado con la alerta por lluvias y fuertes vientos.
En Euskadi, la situación también es preocupante, con ráfagas de viento que han alcanzado los 104 km/h en Hondarribia y más de 100 km/h en otras localidades como Bermeo y Lezo. Las olas en el Puerto de Pasaia han registrado alturas significativas de hasta 4,2 metros, reflejando la fuerza de la borrasca en la costa vasca.
La crecida del río Arga en Pamplona ha obligado a cerrar varias pasarelas, mientras que en las Baleares, el fuerte viento ha causado el colapso de la cubierta de un edificio en Ibiza, lo que ha llevado a la destrucción de varios vehículos. La comunidad se enfrenta a una jornada complicada y se requiere de la máxima precaución ante los caprichos del clima.
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