MADRID, 28 de enero. La Fiscalía italiana ha iniciado una investigación oficial contra la primera ministra Giorgia Meloni y varios funcionarios de su gabinete a raíz de la deportación de Osama al Masri, jefe de la Policía judicial libia. Este individuo es buscado por el Tribunal Penal Internacional (TPI) debido a acusaciones de crímenes de guerra y contra la humanidad. Al Masri había estado detenido en Italia, pero su liberación se debió a fallos en los procedimientos legales.
La primera ministra Meloni ha confirmado a través de sus redes sociales que ha recibido la notificación sobre la investigación. Este aviso también ha sido enviado a otros miembros de su Gobierno, incluidos el ministro de Justicia, Carlo Nordio; el ministro del Interior, Matteo Piantedosi; y el secretario de Estado, Alfredo Mantovan, todos relacionados con el caso de Al Masri.
Defendiendo la labor de su administración, Meloni ha expresado sus dudas sobre la motivación detrás de esta investigación. Ha señalado que la denuncia proviene de un abogado vinculado a la izquierda política y ha criticado al fiscal que está detrás del caso, quien previamente intervino en una causa contra el líder de la ultraderecha, Matteo Salvini, por el presunto secuestro de migrantes a bordo del barco de rescate de la ONG 'Open Arms'.
Además, Meloni ha cuestionado la temporalidad de la orden de arresto emitida por el TPI, señalando que fue emitida justo cuando Al Masri estaba a punto de ingresar a Italia, tras haber estado en tres países europeos durante doce días. La falta de comunicación directa entre el TPI y el Ministerio de Justicia italiano fue un factor que llevó a un tribunal de Roma a autorizar su liberación.
La primera ministra ha indicado: "En vez de ponerlo en libertad, decidimos expulsarlo y repatriarlo de inmediato por razones de seguridad". Meloni, con espíritu desafiante, ha aseverado que no cederá al "chantaje" ni a la "intimidación" que pueda resultar de estas acciones judiciales. "Tengo la firme intención de continuar protegiendo a los italianos, sobre todo en lo que respecta a la seguridad nacional, con la cabeza en alto y sin miedo", declaró con convicción.
Osama al Masri, que pertenecía a la milicia Fuerza de Disuasión (Rada), fue arrestado por las autoridades italianas mientras asistía a un partido de fútbol en Turín entre la Juventus y el Milán. En su contra pesan acusaciones graves ante el TPI por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad desde febrero de 2015, que incluyen asesinato, tortura, violación y otros actos de violencia sexual.
Se ha reportado que muchos de estos supuestos crímenes se llevaron a cabo en la prisión de Mitiga, en Trípoli, donde se torturó a prisioneros por motivos religiosos, por comportamientos considerados inmorales, por homosexualidad o por su presunto apoyo a otras facciones armadas.
El TPI ha solicitado aclaraciones a las autoridades italianas sobre este caso y ha recordado que, de acuerdo con el Estatuto de Roma, todos los estados parte tienen el deber de colaborar plenamente en las investigaciones y juicios relacionados con crímenes. Esto incluiría la obligación de consultar al tribunal ante cualquier imprevisto o decisión que pudiera surgir.
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