Las elecciones generales en Tailandia han comenzado este domingo, en medio de una transformación social y con un 7,5 por ciento de jóvenes votantes que depositarán su papeleta por primera vez. La amenaza para el bloque dominante, conformado por la monarquía y el Ejército, proviene de una oposición cimentada en dos pilares como son el ansia reformista y el poder de la dinastía Shinawatra que representan respectivamente los partidos Avanzar y Pheu Thai, ambos favoritos en las encuestas.
El actual primer ministro, el ex jefe del Ejército y antiguo líder golpista Prayuth Chan Ocha, ha padecido el desplome en los sondeos de los partidos monárquico-conservadores, en particular de la Nación Tailandesa Unida (NTU). Estas elecciones generales deciden la mayoría de escaños de la cámara baja tailandesa y otorgan al partido con más asientos la posibilidad de presentar a un primer ministro, pero el Senado está dominado por representantes del oficialismo, capacitados para anular esta designación.
Las elecciones de 2019 sembraron las semillas del desencanto, pero la disolución en febrero de 2020 del popular partido progresista Futuro Adelante por "violar la ley de financiación electoral" terminó por agotar la paciencia de los jóvenes tailandeses. Estas manifestaciones acabaron asfixiadas por las restricciones de la pandemia y la represión ejercida por las autoridades tailandesas, muchas de las personas que participaban en ellas acabaron imputadas.
El partido Pheu Thai y Avanzar necesitan 376 de los 500 escaños de la cámara baja para imponer al Senado su candidato a primer ministro. La líder de Pheu Thai e hija menor de Thaksin, Paetongtarn, es la favorita sin discusión entre sus filas, pero de un tiempo a esta parte ha pasado al segundo puesto entre los favoritos de los votantes de oposición a la Jefatura de Gobierno en beneficio del líder de Avanzar, Pita Limjaroenrat.
La candidata de Avanzar a la Cámara de Representantes, Chonthicha Jangrew, una de las líderes de las protestas de 2020, se enfrenta a dos cargos por delitos de lesa majestad y otros cuatro por sedición, derivados de su actividad en las manifestaciones.
La líder opositora Paetongtarn juega con la enorme influencia de su familia. Su padre, Thaksin, y su hermana mayor, Yingluck, ejercieron al frente del gobierno del país como iconos de la lucha contra el estamento militar, solo para acabar procesados por la Justicia tailandesa por delitos de corrupción que ambos denunciaron como una persecución política.
Por otro lado, el partido NTU del actual primer ministro Prayuth Chan Ocha, y el Palang Pracharat de Prawit Wongsuwan, primer y viceprimer ministro respectivamente, están al borde de la extinción parlamentaria. El distanciamiento del Ejército se ha hecho cada vez más evidente hasta el punto de que el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Naorgnpan Jitkaewthae, ha declarado en público que el Ejército no tiene la intención de entrometerse en los resultados de las elecciones.
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