En un análisis reciente publicado el 16 de diciembre, se ha revelado que las llamas han destruido un total de 47.319 hectáreas hasta el 30 de noviembre de 2024. Este dato representa una disminución notable del 45,5% en comparación con el año pasado, 2023, que registró un área calcinada de 86.689 hectáreas. Además, esta cifra es un 52,5% inferior a la media de los últimos diez años, que ha sido de 99.473 hectáreas en el mismo período, según la información proporcionada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y recogida por Europa Press.
Con estos números, se posiciona a 2024 como el segundo año con menos área afectada por incendios en la última década, superado solo por 2014, cuando se quemaron 24.493 hectáreas. De manera alarmante, se observa que las cifras de este año están muy alejadas de las devastadoras estadísticas de 2022, que alcanzaron un preocupante total de 261.904 hectáreas.
En el desglose de los siniestros, el Ministerio ha señalado que de los 5.953 incendios registrados, 4.251 han sido conatos, es decir, siniestros que afectaron a menos de una hectárea. Entre los restantes, se han identificado 17 grandes incendios forestales, los cuales impactaron más de 500 hectáreas. Para poner esto en perspectiva, en 2023 se reportaron 19 grandes incendios, mientras que la media de la última década se sitúa en 23 incidentes de tal magnitud.
Los datos revelan también la distribución geográfica de los incendios: un 33,29% de los siniestros se produjeron en el noroeste, un 28,62% en la región mediterránea, un 37,29% en las comunidades interiores y solo un 0,79% en Canarias. Respecto a la superficie arbolada afectada, el 28,12% se registró en el noroeste, el 12,26% en el Mediterráneo y un notable 59,57% en las comunidades interiores, mientras que el porcentaje en Canarias fue ínfimo, alcanzando apenas el 0,05%. Además, se observa que el 42% del total de la superficie forestal afectada también pertenece al noroeste, con un 14,79% en la zona mediterránea y un 43,16% en las comunidades interiores.
Por último, en términos de tipos de vegetación quemada, se contabilizan 12.311 hectáreas de superficie arbolada, 24.138 hectáreas de matorral y monte abierto, así como 10.869 hectáreas de pastos y dehesas. Estos datos, que nos muestran la magnitud y la naturaleza de los incendios, resaltan la importancia de abordar esta problemática con seriedad en el futuro.
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