Ilia Topuria se reencuentra con su hijo en medio de su conflicto mediático y legal con Giorgina Uzcategui.
MADRID, 5 de enero. El boxeador Ilia Topuria se encuentra en un momento crítico de su vida personal, marcado por una separación conflictiva de la influencer Giorgina Uzcátegui, con quien comparte la crianza de su hija de un año y medio. Esta situación ha desembocado en un cruce de acusaciones, donde se incluyen serias denuncias de violencia de género y extorsión.
Recientemente, el campeón de la UFC emitió un comunicado donde revela que su expareja lo ha denunciado por maltrato, argumentando que él no accedió a ciertas demandas económicas luego de la ruptura. Además, Topuria sostiene que Giorgina le habría robado pertenencias de valor y dinero. A finales de la semana pasada, se conoció que el boxeador hispano-georgiano debe comparecer a declarar el próximo 7 de enero en relación a un caso de violencia de género que involucra a la argentina.
A pesar de las acusaciones, Topuria ha desmentido firmemente los hechos en un comunicado urgente que difundió durante el fin de semana a través de sus redes sociales. En dicho mensaje, aclara que su cita judicial con Giorgina está relacionada con un "asunto familiar y administrativo" acerca de un viaje fuera de España que involucra a su hija. También revela que no ha podido ver a la pequeña desde hace aproximadamente cuatro meses, a pesar de haber intentado varias veces establecer contacto. "Pronto podré recuperarla", expresó con esperanza.
En este difícil periodo, el boxeador cuenta con el respaldo incondicional de su hijo Hugo, de cinco años, fruto de una relación anterior. Esta conexión fue evidente durante la última jornada de filmación de su docuserie, 'Topuria: Matador', donde se mostró el cariño y la complicidad entre padre e hijo.
Mientras se enfrenta a lo que promete ser un prolongado conflicto legal con Giorgina, Topuria ha decidido regresar a su vida profesional y ha comenzado a retomar sus compromisos en Madrid, como parte de la nueva fase de su documental, que retrata su rutina cotidiana.
Durante una de las grabaciones, el boxeador recibió una visita inesperada de su hijo Hugo, quien llegó acompañado de su madre. La emoción de Topuria fue palpable al ver a su pequeño, a quien abrazó con cariño y alegría. La relación con Hugo se ha vuelto fundamental para él, especialmente en este momento en que no puede ver a su hija Giorgina desde hace más de cuatro meses.
Después de disfrutar de la compañía de su hijo, Topuria volvió a la grabación, corriendo por las calles de la capital. Esta escena refleja su compromiso con los rigurosos entrenamientos que continúa realizando, a pesar de los retos personales que enfrenta tras su separación.
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