En un giro alarmante de los acontecimientos, el Gobierno francés ha emitido graves acusaciones contra Irán, señalando que las autoridades de Teherán están llevando a cabo una represión inusitadamente violenta en respuesta a las recientes manifestaciones. Estas protestas han emergido como respuesta a una crisis económica devastadora y a un deterioro de la calidad de vida en el país.
Jean-Noel Barrot, el ministro de Exteriores de Francia, ha declarado que los informes sobre la situación en Irán indican que se está presenciando "la represión más violenta en la historia reciente" del país. Barrot ha exigido el fin inmediato de estas acciones represivas, enfatizando la falta de información precisa debido a los cortes de Internet, que, según él, tienen como objetivo ocultar la magnitud de la brutalidad que se está desatando.
Barrot, en una entrevista con la emisora RTL, ha descrito las impactantes imágenes que han logrado salir del país, que muestran a manifestantes siendo abatidos y hospitales desbordados. "(Estas son imágenes) de familias en luto y gritos de auxilio que no podemos ignorar", afirmó el funcionario francés, subrayando la urgencia de la situación.
Además, Barrot ha condenado de manera contundente la "violencia extrema" contra manifestantes que, según él, se estaban expresando pacíficamente. Al abordar el futuro del régimen iraní, destacó que la decisión debe recaer en el pueblo de Irán, sin interferencias externas. "El futuro de Irán debe ser decidido por los propios iraníes; las autoridades deben reconocer esto", concluyó.
Por su parte, la ONG Human Rights Activists (HRA) ha revelado datos escalofriantes, señalando que al menos 1.850 personas, incluyendo nueve menores, han perdido la vida debido a la represión del gobierno. La cifra de detenidos asciende a más de 16.700, superando con creces los 734 muertos reportados por la ONG Iran Human Rights (IHR), mientras que HRANA, con sede en EE. UU., reporta más de 2.400 muertes.
Las autoridades iraníes, en cambio, han responsabilizado a Estados Unidos e Israel de instigar las protestas, sugiriendo que buscan generar caos para justificar una intervención militar por parte del presidente estadounidense, Donald Trump. Abbas Araqchi, el ministro de Exteriores de Irán, ha enfatizado que las protestas han sido cooptadas por elementos externos para crear una justificación de violencia.
A pesar de la situación, Araqchi afirmó que la situación está siendo controlada por las fuerzas del orden y enfatizó que, aunque Irán no busca una guerra, está completamente preparado para cualquier eventualidad. Además, abogó por unas "negociaciones justas" con Estados Unidos, en medio de las crecientes tensiones marcadas por las amenazas de Trump sobre posibles acciones militares contra el país persa.
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