Los servicios de seguridad españoles tienen desplegada una amplia red en el exterior para detectar cualquier movimiento terrorista que pueda ser una amenaza para España, especialmente en el Magreb, el Sahel, Siria e Irak. El terrorismo yihadista es considerado una amenaza "prioritaria" por los agentes de inteligencia debido a su capacidad desestabilizadora en amplias zonas del mundo, algunas "de gran interés" para España, y por la posibilidad de que se perpetren acciones terroristas en territorio español o contra intereses españoles, según el informe anual de Seguridad Nacional de 2022, recogido por Europa Press.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) centra sus esfuerzos en aquellas zonas en las que hay tropas españolas desplegadas. El documento constata que las organizaciones con mayor capacidad para llevar a cabo ataques terroristas, mediante células organizadas o por actores solitarios, siguen siendo Al Qaeda y Daesh.
La amenaza más importante la constituyen los actores solitarios y las células autorradicalizadas o influidas por la ideología yihadista. Destacan el perfil concreto de individuos que no han podido desplazarse a zonas de conflicto y muestran su "impotencia" exhibiendo una ideología muy radical en redes sociales.
Los combatientes terroristas extranjeros y, en especial, los retornados también son una amenaza importante, ya que han adquirido conocimiento operativo y experiencia en el manejo de armas, contactos y conocimiento de rutas, además de adquirir una posición de liderazgo en su comunidad. España ha detectado la presencia en su territorio de 21 de estos combatientes terroristas retornados, de los cuales nueve están en libertad y 12 cumplen una pena en prisión. Otros 98 se encuentran aún en zonas de conflicto y 102 han fallecido.
La actividad de propaganda terrorista en internet y redes sociales crece en relevancia. Los grupos yihadistas usan estos medios digitales para difundir su ideología y señalar a sus seguidores cuáles son los objetivos que deben atacar. Su actividad se centra en el empleo de páginas web y usan también plataformas de juegos online. Además, tras la eliminación de numerosos perfiles en Telegram, se han volcado en la ciberactividad de bots que multiplican sus mensajes.
En cuanto a la financiación, en España se ha producido principalmente a través del crowfounding, tanto en efectivo como a través de las redes sociales. Son fondos que las organizaciones terroristas blanquean después a través del crimen organizado.
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