Ecologistas advierten sobre la exageración de las energías renovables y exigen un gasto energético responsable para lograr una transición equitativa.
En un reciente informe, la organización Ecologistas en Acción ha puesto de relieve una preocupante situación en el ámbito de las energías renovables en España, criticando el llamado "sobredimensionamiento" de los proyectos tanto ya instalados como en proceso de aprobación.
La ONG sostiene que la proliferación descontrolada de estas iniciativas, concentradas en ciertas regiones, podría tener efectos adversos sobre la biodiversidad local y el paisaje, así como sobre la agricultura y otras actividades del sector primario. En este contexto, abogan por un enfoque más meticuloso en la planificación de las instalaciones, resaltando la necesidad de implementar una estrategia de descarbonización que sea "audaz, inteligente y justa".
A pesar de que el avance en la adopción de energías renovables ha permitido reducir las emisiones de dióxido de carbono en la generación eléctrica, la organización advierte que el auge de estos proyectos no está exento de controversias, causando tensiones en varias comunidades. Según su análisis, aunque la cifra de emisiones ha disminuido notablemente, se ha producido un aumento significativo en la capacidad instalada de energías renovables, lo que plantea serios interrogantes sobre su viabilidad a largo plazo.
El estudio puntualiza que los proyectos eólicos y los que han recibido permisos de acceso superan en un tres por ciento la capacidad prevista en el último Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), y si se consideran los que aún están en evaluación, la capacidad se eleva a un 27% más de la meta establecida. De manera alarmante, la energía solar fotovoltaica ha tenido un incremento siete veces mayor desde 2019, añadiendo un 56% a los objetivos del PNIEC.
Rodrigo Irurzun, coordinador del informe, expresó su preocupación por el despilfarro de recursos que estos excesos implican. Mencionó que la explotación de ciertos materiales necesarios para la instalación de estas energías renovables puede tener consecuencias ambientales negativas, lo que genera un rechazo creciente en las comunidades donde se implementan.
En relación con la energía solar, el informe advierte sobre los efectos negativos de una producción excesiva durante las horas pico de generación, lo que podría llevar a situaciones de "vertidos renovables", donde es imprescindible limitar el uso de la energía generada para no comprometer la estabilidad de la red eléctrica.
La investigación también ha examinado diferentes escenarios en función de la demanda y la capacidad de almacenamiento, encontrando que, en las proyecciones más realistas, la energía fotovoltaica no debería superar unos 72 GW, en línea con el consumo actual. Este dato es crucial para entender que los planes de expansión del PNIEC pueden estar inflando innecesariamente las expectativas.
Un escenario que cumple con los objetivos del PNIEC proyecta hasta 94 GW de energía fotovoltaica, pero este superaría en un 150% el consumo de 2019, principalmente para la producción de hidrógeno y la exportación de electricidad, lo que favorecería en gran medida a las empresas del sector, a menudo a expensas del entorno local.
Finalmente, el análisis concluye que solo un escenario con un fuerte componente de autoconsumo superaría el 90% de cobertura solar y eólica. La organización sugiere que es recomendable localizar gran parte de la potencia solar en áreas urbanas o desarrolladas, lo que contrarrestaría la necesidad de proyectos masivos en territorios vírgenes.
Entre las recomendaciones planteadas, se incluyen combinaciones inteligentes de generación de energía, almacenamiento y conexión entre fuentes, todo ello con un fuerte enfoque en minimizar los impactos ambientales y económicos, con la vista puesta en lograr una neutralidad climática para 2040 y un sistema eléctrico completamente renovable para 2030.
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