Crónica España.

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Comandante del Ejército de Sudán del Sur pone plazo de siete días para sofocar levantamiento en Jonglei.

Comandante del Ejército de Sudán del Sur pone plazo de siete días para sofocar levantamiento en Jonglei.

La situación en Sudán del Sur se torna cada vez más tensa, con informes de que la coalición de fuerzas opuestas, liderada por el Ejército Blanco y el SPLM-IO, alega estar lista con más de 10.000 soldados para entrar en combate.

En medio de esta inestabilidad, Médicos Sin Fronteras ha tomado la decisión de evacuar parcialmente a su personal debido a un brote de cólera y un movimiento masivo de población que ha dejado a cerca de 200.000 personas desplazadas en solo tres semanas.

El conflicto en la región de Jonglei podría reactivarse, amenazando con llevar al país a un nuevo ciclo de violencia similar al que se vivió el año anterior. La escalada de hostilidades se ha intensificado entre el Ejército sudanés y los seguidores del exvicepresidente Riek Machar.

El general Paul Nang Majok, comandante de las fuerzas armadas, se dirigió a sus tropas desde Bor, instando a una rápida acción: "Tenéis solo siete días para restablecer el control y derrotar a los insurgentes en las áreas afectadas", proclamó durante un discurso que fue cubierto por los medios locales.

La alianza opositora, compuesta por el Ejército Blanco y el SPLM-IO, que representa a la comunidad nuer, y el exvicepresidente Machar, se enfrenta a la etnia dinka del presidente Salva Kiir, en un conflicto que tiene raíces étnicas profundas.

De acuerdo con declaraciones emitidas por el portavoz del Ejército Blanco, Honson Chuol James, estas fuerzas han reunido más de 10.000 combatientes listos para enfrentar una inminente ofensiva contra el Ejército sudanés que se asienta en Bor, apuntando a una movilización coordinada hacia esa localidad en los próximos días.

En un comunicado dirigido a la población local, se aconseja a los ciudadanos de Duk, Panyigor, Puktap y Bor que permanezcan en sus hogares, ondeando banderas blancas, y eviten intervenir en el conflicto manteniéndose alejados de las bases militares.

Las tensiones han aumentado no solo en el ámbito militar, sino también en la esfera política y humanitaria. Este conflicto ha llevado a la destitución de Angelina Teny, esposa de Machar, del cargo de ministra del Interior por parte de Kiir, quien eligió a un representante de su propio partido para ocupar ese puesto. Asimismo, la presidenta de la comisión de la ONU, Yasmin Sooka, ha denunciado ataques aéreos en Jonglei que han causados numerosas víctimas civiles y daños colaterales en infraestructuras esenciales.

Como consecuencia de la reemergencia del cólera, médicos en el condado de Duk han confirmado que dos personas han fallecido y 23 han contraído la enfermedad, lo que ha llevado a MSF a evacuar a su personal del condado de Akobo ante el deterioro de la seguridad.

Desde el resurgimiento de las tensiones a finales de diciembre, más de 180.000 personas han sido desplazadas. Tom Fletcher, subsecretario de la ONU, ha afirmado que la violencia ha forzado a muchas familias a abandonar sus hogares y ha anunciado una asignación de 10 millones de dólares para ayudar con el reubicamiento de los afectados.

El último capítulo de esta historia se remonta a febrero del año pasado, cuando el Ejército Blanco perpetró una ofensiva en Nasir, capturando temporalmente la ciudad antes de ser repelido por las fuerzas gubernamentales. Machar fue arrestado y puesto en arresto domiciliario, enfrentando acusaciones de conspiración, lo que dejó el frágil acuerdo de paz de 2018 con Kiir prácticamente en la cuerda floja.