Las autoridades chinas han anunciado su colaboración con el Gobierno filipino con el objetivo de establecer un plan que facilite el inicio de conversaciones sobre la disputada región del mar de China Meridional. Esta área ha sido el escenario de frecuentes enfrentamientos entre ambos países, lo que ha generado tensiones duraderas.
El embajador chino en Filipinas, Jing Quan, reveló que Pekín y Manila están trabajando para preparar una nueva ronda de negociaciones, con la esperanza de reducir la tensión actual y resolver la prolongada controversia territorial. Esta información fue divulgada a través de un comunicado oficial de la Embajada de China.
En declaraciones recientes, Jing destacó que el tema del mar de China Meridional representa solo un aspecto de la compleja relación entre los dos países, sugiriendo que China y Filipinas poseen la capacidad y la inteligencia necesarias para encontrar soluciones a sus discrepancias.
El embajador destacó que ya se ha llegado a un consenso inicial sobre cómo proceder con un cronograma para el diálogo. Además, enfatizó el compromiso de China en las negociaciones dentro del marco de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), donde se busca establecer un "código de conducta" que regule las actividades en el mar de China Meridional.
La próxima serie de conversaciones está programada para llevarse a cabo durante el primer trimestre de este año, con Jing calificando el proceso de "cada vez más frecuente e intenso". Ambos gobiernos están motivados para alcanzar un acuerdo antes de que finalice el año.
Asimismo, el embajador subrayó la importancia de lograr un acuerdo que beneficie la estabilidad en la región y mejore las relaciones entre las dos naciones, afirmando que Filipinas no debería verse forzada a elegir un bando en el contexto de su relación con Estados Unidos, sino que puede mantener vínculos con ambas potencias.
El mar de China Meridional, que limita con China y numerosos países del Sudeste Asiático, ha sido un foco de tensiones geopolíticas durante décadas, marcado por superposiciones de reclamaciones territoriales marítimas. Estas aguas son cruciales para el comercio global y se cree que sus fondos marinos poseen valiosas reservas de petróleo y gas. Pekín ha persistido en sus acciones contra las embarcaciones filipinas, acusándolas de ingresar en aguas que reclama como propias.
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