MADRID, 13 de enero. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha emitido un fuerte llamado al Gobierno de Irán para que cese la violenta represión contra sus ciudadanos, en el contexto de las intensas protestas que han estallado en el país, resultando en la muerte de más de 640 personas, según informes de organizaciones no gubernamentales.
Costa afirmó a través de una publicación en la red social X que "el régimen iraní debe poner fin a la brutal represión contra su propio pueblo", expresando además el apoyo del Consejo a aquellos iraníes valientes que demandan derechos fundamentales, dignidad y libertad.
Este pronunciamiento coincide con una jornada en la que varios líderes europeos también han condenado la reacción de las fuerzas de seguridad iraníes ante las manifestaciones. Por su parte, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, convocó a los embajadores de Reino Unido, Alemania, Italia y Francia, mostrando un video que, según él, evidencia "la violencia de los alborotadores" y exigiendo la retirada de apoyos oficiales hacia los manifestantes.
A pesar de estas afirmaciones, la organización Human Rights Watch (HRW) ha señalado un aumento alarmante en la represión letal por parte de las fuerzas iraníes en los últimos días, indicando que han recibido informes creíbles sobre ejecuciones masivas en todo el país desde el 8 de enero.
Según HRW, las entidades de la sociedad civil y los medios locales han reportado que el número de fallecidos podría ascender a miles. El actual apagón de internet ha complicado significativamente la verificación de estos asesinatos y otras violaciones graves, creando un entorno de impunidad que permite a las autoridades iraníes llevar a cabo delitos contra el Derecho Internacional con total tranquilidad.
Philippe Bolopion, director ejecutivo de HRW, destacó que, a pesar del corte de internet que ya dura más de 100 horas, continúan apareciendo denuncias sobre masacres de manifestantes y otros crímenes atroces. Asimismo, advirtió que los detenidos, que se estima son alrededor de 10,700 personas, corren un elevado riesgo de ser ejecutados de manera arbitraria, ya que las autoridades los han etiquetado como "enemigos de Dios", lo que puede conllevar la pena de muerte.
Bolopion hizo un llamado al Consejo de Seguridad de la ONU y al Consejo de Derechos Humanos para que tomen medidas urgentes ante esta escalada de violencia y adviertan a los responsables iraníes que la justicia eventualmente les alcanzará.
Las protestas, impulsadas en gran parte por la caída en el nivel de vida de millones de iraníes y la depreciación histórica de la moneda nacional, el rial, se dan en un contexto de crecientes sanciones impuestas por Estados Unidos. Estas sanciones, reforzadas por presiones de Israel, han puesto nuevamente el foco en el programa nuclear iraní, que incluye bombardeos como los del pasado junio, que costaron más de 1,100 vidas.
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