El Tribunal Supremo ha ratificado una sanción impuesta a un guardia civil por haber vulnerado la dignidad de la Benemérita debido a su conducta. La Sala Quinta ha confirmado que la sanción está justificada, ya que los agentes de la Guardia Civil deben tener un comportamiento intachable en todo momento, no solo en acto de servicio, sino en relación con terceros.
Los hechos tuvieron lugar en el año 2020 en un bar de Cáceres. Durante una reunión con amigos, el hijo de 10 años de uno de ellos vació un sobre de kétchup sobre el guardia civil que estaba presente. El incidente desencadenó en una discusión con el padre del menor que acabó en una reyerta física con puñetazos e incluso un mordisco que requirió puntos de sutura. El guardia civil se dio a la fuga y fue detenido por la Policía Nacional después de que se negara a identificarse.
El Supremo ha confirmado que la versión ofrecida por el guardia civil "no encaja" y que su actitud desafiante fue el motivo de su detención. La Sala de lo Militar ha recordado que los miembros de la Guardia Civil deben mostrar un comportamiento intachable en todo momento, y cualquier acción que afecte al haz de valores y virtudes que caracterizan a la Benemérita es reprochable. En este caso, la conducta del guardia civil fue considerada como una reyerta inicial y grave renuencia a la intervención policial subsiguiente, lo que causó un notorio desdoro para el Instituto Armado.
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