El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido poner fin a todas las negociaciones comerciales con Canadá tras la difusión de un anuncio que utiliza imágenes del expresidente Ronald Reagan criticando los aranceles. Este mensaje, lanzado por el gobierno de Ontario, fue interpretado por Trump como un intento del Ejecutivo canadiense de interferir en las decisiones judiciales estadounidenses.
En un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, Trump acusó a Canadá de haber recurrido a un "anuncio fraudulento" que emplea discurso antiguo de Reagan de manera engañosa. Según el presidente, esta táctica busca interferir en el fallo del Tribunal Supremo y otros tribunales de EE.UU.
Trump calificó esta campaña publicitaria como "un comportamiento atroz" y justificó su decisión de concluir toda negociación comercial con Canadá en la necesidad de proteger la economía de su país. Resaltó la importancia de los aranceles no solo para la economía, sino también para la seguridad nacional.
La Fundación e Instituto Presidencial Ronald Reagan se unió al rechazo del anuncio, argumentando que el gobierno de Ontario no obtuvo permiso para utilizar ni editar las declaraciones de Reagan. La organización conservadora está considerando emprender acciones legales al respecto.
El anuncio, realizado por el primer ministro de Ontario, Doug Ford, el 16 de octubre, presenta un montaje de trabajadores y paisajes canadienses, con una voz en off que critica las políticas arancelarias, que se revela al final como la de Reagan. Aunque el contenido ha sido reordenado en algunas partes, no se han cortado las oraciones originales, como ha confirmado Europa Press.
El anuncio destaca frases de Reagan que advierten sobre las consecuencias de los altos aranceles, afirmando que estos conducen a represalias comerciales y pueden provocar desempleo masivo. Estas declaraciones, tomadas de un discurso de 1987 sobre un conflicto comercial con Japón, han sido reorganizadas en el nuevo contexto del anuncio de Ontario.
Cabe mencionar que esta controversia surge poco después de que la empresa Stellantis anunciara el traslado de parte de su producción desde Canadá a EE.UU., un movimiento que fue interpretado por el gobierno canadiense y el sindicato Unifor como una reacción a la política arancelaria de Trump.
Solo una semana antes de esta polémica, Trump y el primer ministro canadiense, Mark Carney, destacaron en Washington la buena relación existente entre ambos gobiernos, expresando su intención de colaborar para resolver diferencias comerciales.
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