Los aliados de izquierda en el Gobierno han expresado su inquietud sobre la posibilidad de enviar tropas a nuevos escenarios internacionales, lo que implicaría obtener la aprobación del Parlamento.
En Madrid, el 26 de enero, la ministra de Defensa, Margarita Robles, comparecerá ante la Comisión de Defensa del Congreso, siguiendo su propia iniciativa, para ofrecer detalles sobre el desarrollo de las misiones fuera del país. Sin embargo, se espera que la oposición le solicite aclaraciones sobre las intenciones del Gobierno respecto a un posible despliegue de fuerzas españolas en Ucrania y Groenlandia.
La propuesta de llevar a cabo una misión de paz en Ucrania se presenta todavía en sus etapas iniciales. Este plan, que tiene como objetivo supervisar la estabilidad en la región, dependerá de que Rusia y Ucrania firmen un acuerdo que ponga fin a las hostilidades, según las directrices del Gobierno, que sugiere que dicha misión debería operar bajo las estructuras de la OTAN, la Unión Europea o las Naciones Unidas.
Desde el Ministerio de Defensa han aclarado que la declaración de misión y las condiciones de implicación de los aproximadamente 30 países interesados deben estar contempladas en dicho acuerdo. Sin embargo, las negociaciones parecen estancadas, con numerosos obstáculos pendientes de abordar, especialmente en lo que respecta a concesiones territoriales y garantías de seguridad.
Si se decidiera que las tropas españolas participen en esta nueva operación, sería necesario obtener la luz verde del Congreso. Aunque el Ejecutivo no descarta la posibilidad de actuar sin esta autorización, justificando que la misión militar responde a intereses nacionales. En la actualidad, y dado que la guerra no ha terminado, no se prevé que el Gobierno solicite apoyo de los grupos parlamentarios. Actualmente, una eventual intervención en Ucrania no cuenta con el respaldo entusiasta de los distintos partidos, incluidos algunos aliados de la coalición gubernamental.
Podemos ha dejado claro su rechazo a esta operación, y otros partidos de izquierda, como el BNG y Bildu, han manifestado sus reservas. Ante esta falta de apoyo, el presidente Sánchez se ve obligado a considerar el apoyo del Partido Popular, que aún no ha definido su postura sobre el asunto, aunque el Ejecutivo ha expresado su deseo de contar con su respaldo.
El presidente Sánchez tenía programado para el lunes un ciclo de consultas con los grupos parlamentarios del Congreso, excluyendo a Vox, comenzando con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Sin embargo, un trágico accidente ocurrido en Adamuz, Córdoba, que dejó más de cuarenta muertos y más de cien heridos, provocó el aplazamiento de estas reuniones.
En cuanto a la situación en Groenlandia, no se ha tomado una decisión definitiva. Esta área es objeto de interés por parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien sostiene que su anexión está justificada por razones de "seguridad" frente a las amenazas de China y Rusia. Aunque el mandatario estadounidense ha mencionado un acuerdo con la OTAN sobre este territorio vinculado a Dinamarca, los detalles aún son inciertos.
El despliegue de tropas españolas fue contemplado en el contexto de una misión de reconocimiento dentro de un ejercicio militar danés que incluye la participación de Francia, Suecia, Alemania y Noruega.
Fuentes del Ministerio de Defensa han señalado que, en este caso, el número de militares sería limitado y que España cumplirá con las responsabilidades de la OTAN. A diferencia del despliegue en Ucrania, este contingente no requeriría la aprobación del Congreso, dado que implica la participación en maniobras en territorio aliado, un procedimiento habitual.
El presidente Sánchez comentó el jueves, tras la reunión informal del Consejo Europeo en respuesta a la tensión entre Washington y la UE, que los países miembros están listos para proteger su soberanía frente a acciones unilaterales y "coacciones" de la Administración Trump, sin hacer referencia específica al mencionado despliegue militar.
El Gobierno subraya que si un aliado de la OTAN tiene preocupaciones sobre un área específica de la Alianza, como el Ártico, es completamente válido que las plantee, tal como hizo España con respecto al flanco sur. Estas inquietudes fueron incluidas en el concepto estratégico adoptado por los aliados en la cumbre de Madrid en 2022. En este contexto, Sánchez ha insistido en que la OTAN puede llevar a cabo misiones para abordar las preocupaciones de sus miembros.
En la actualidad, España tiene cerca de 4.000 soldados desplegados en 17 operaciones internacionales y en 2026 asumirá el liderazgo de la misión 'Atalanta' contra la piratería en Somalia y la operación de la OTAN en Irak.
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