Crónica España.

Crónica España.

"Prevención de ahogamientos en playas españolas: recomendaciones de fisioterapeutas"

En el verano de este 2023, España enfrenta una alarmante situación en las costas, ya que se ha registrado un aumento significativo en el número de ahogamientos. Solo en julio, el país reportó 92 muertes en el agua, alcanzando un total de más de 300 desde comienzos de año. Sorprendentemente, la mayoría de las víctimas corresponde a personas mayores, con 94 fallecidos en el rango de 65 a 74 años, y 42 superando los 75, según datos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS).

Los ancianos que se encuentran en esta trágica estadística frecuentemente padecen diversas complicaciones de salud. Entre ellas destacan problemas sensoriales, como dificultad en la visión o pérdida del equilibrio, así como condiciones más serias como accidentes cerebrovasculares y demencias. Estas dolencias aumentan el riesgo de que estos individuos sufran accidentes o lesiones fatales.

A pesar de estas cifras desalentadoras, los expertos del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM), en colaboración con geriatras, subrayan la importancia de las playas para la salud de los mayores. Ellos destacan que estas actividades ofrecen beneficios significativos como el fomento del ejercicio físico, alivio de dolencias como la artrosis, mejora de la función pulmonar y la circulación, y, en general, un impulso a la salud física y mental.

En esta línea, el CPFCM ha elaborado una serie de recomendaciones esenciales para garantizar la seguridad de los mayores mientras disfrutan de su tiempo en la playa. La geografía costera y la fuerza de las olas pueden representar un desafío real para la movilidad de las personas de edad avanzada, por lo que se sugiere que se bañen en compañía, eligiendo momentos y lugares con condiciones seguras, como banderas verdes y zonas de aguas tranquilas.

La orientación es otro aspecto clave a considerar. Las grandes extensiones de playa pueden ser desorientadoras, por lo que es fundamental que los familiares acompañen a las personas mayores y les brinden información sobre la ubicación de los socorristas en caso de necesidad.

Adicionalmente, los especialistas advierten que, con la edad, muchos ancianos tienden a subestimar los riesgos presentes en su entorno. Esto puede llevar a una falta de conciencia sobre los peligros, por lo que es imperativo que permanezcan bajo constante supervisión.

La sensibilidad de los mayores a las variaciones de temperatura también merece atención. Los expertos aconsejan que el ingreso al agua se realice de manera gradual para evitar un choque térmico. Además, muchos mayores están bajo tratamientos que afectan su concentración y regulación de la temperatura corporal, lo que puede aumentar el riesgo de hipotermia si las condiciones son adversas.

Las patologías cardíacas y neurológicas son especialmente preocupantes cuando se trata de actividades acuáticas. Las personas con estas condiciones son más vulnerables a sufrir accidentes, especialmente si experimentan pánico tras un pequeño contratiempo. Esto se aplica a aquellos que padecen enfermedades como el Parkinson o trastornos cognitivos.

Por último, es crucial recordar que los mayores no siempre sienten la sed como los más jóvenes, generando un alto riesgo de deshidratación, sobre todo en la playa. Por ello, es esencial que mantengan una hidratación constante, usen ropa cómoda y ligera, y se protejan del sol, evitando las horas de más calor. Además, deben optar por comidas ligeras, ricas en frutas y con alto contenido de agua, para prevenir posibles golpes de calor.

Los mayores también son propensos a diversas afecciones relacionadas con el entorno marino, como otitis, conjuntivitis o infecciones por hongos, las cuales pueden acentuarse en esta frágil etapa de la vida.