Crónica España.

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"Podemos e IU marcan un giro en Extremadura tras seis años de fracasos sin Sumar."

El panorama político en Extremadura ha cambiado con la reciente creación de la coalición entre Podemos e Izquierda Unida (IU), que llega sin el respaldo de Sumar. Esta estrategia parece haber revertido la dinámica negativa que había afectado a la izquierda alternativa en la región durante los últimos seis años, marcados por pérdidas significativas en las elecciones autonómicas y municipales de 2019 y 2023, así como en el ciclo electoral del 2024.

Con casi el 98% de los votos contados, la nueva alianza, bajo el nombre de Unidas por Extremadura, ha conseguido un incremento de tres escaños, pasando de cuatro a siete. Estos asientos estarán divididos entre IU, que obtiene cuatro, y Podemos, que se queda con tres. Este éxito se da, en parte, como resultado del retroceso del PSOE en la comunidad, aunque su relevancia en cuanto a la gobernabilidad es limitada, dado que PP y Vox han obtenido una mayoría cómoda.

Este acuerdo entre los dos partidos, junto con Alianza Verde, tiene como objetivo primordial frenar la disminución de su representación electoral en el ámbito autonómico. También busca revitalizar la moral de sus bases y preparar el terreno para un resurgimiento de la izquierda, especialmente con miras a las futuras elecciones generales.

Aún así, la buena actuación en Extremadura podría repercutir en la configuración de alianzas en otras comunidades. A pesar de esto, parece improbable que se logren candidaturas unitarias en la izquierda en las próximas elecciones, especialmente en Aragón, donde ya están en marcha negociaciones para formar un frente amplio, aunque estas conversaciones no están exentas de dificultades y rencores mutuos.

Las distintas visiones sobre las alianzas son evidentes: Podemos insiste en excluir a Sumar de cualquier candidatura conjunta en comunidades como Aragón, Castilla y León, y Andalucía. Por otro lado, IU aboga por una inclusión más amplia, abriendo las puertas a todas las organizaciones, algo que también busca Sumar.

Las elecciones en Extremadura han traído una pausa a las tensiones internas entre Podemos e IU. Después de que los primeros se separaran de Sumar a finales de 2023 y adoptaran una postura crítica hacia el Gobierno, IU ha decidido mantener su apoyo al Ejecutivo y su relación con Sumar, consolidada en acuerdos previos.

El éxito de Unidas por Extremadura, que se había mantenido a flote en el contexto electoral del 2023, se debe en gran parte a la sólida candidatura de Irene de Miguel, cuyo enfoque se centró en los problemas propios de la región, manteniéndose al margen de las disputas nacionales.

Por su parte, Sumar, con escasa presencia en Extremadura, optó por apoyar la coalición sin participar activamente en la campaña, argumentando su inclusión a través de la candidata independiente Alba Martín, quien contaba con pocas posibilidades de conseguir un escaño. De Miguel no dudó en criticar a la vicepresidenta segunda, calificando su contribución como "un poco fraude" para la izquierda.

La victoria en Extremadura representa una bocanada de aire fresco para la izquierda alternativa, que había enfrentado una serie de reveses electorales, incluyendo el ciclo de 2024 que estuvo marcado por la fragmentación entre Podemos y las candidaturas apoyadas por Sumar.

En las elecciones gallegas, ambas formaciones se vieron relegadas a la condición de fuerzas extraparlamentarias, lo que supuso un grave tropiezo para el proyecto de Yolanda Díaz, mientras que Podemos quedó por detrás incluso del PACMA en cuanto a votos.

En Euskadi, aunque Sumar logró mantener un escaño gracias a IU, Podemos volvió a desaparecer de un parlamento en una comunidad donde había conseguido ser la principal fuerza política en el pasado. En Cataluña, Podemos decidió no presentarse, y los Comunes, que agrupan a Sumar e IU, experimentaron otra caída, aunque mantuvieron un papel clave en la gobernabilidad tras las elecciones.

Las elecciones europeas se convirtieron en una prueba decisiva donde Sumar y Podemos midieron sus fuerzas. A pesar de perder votos y escaños, los 'morados' lograron retener dos escaños mientras que Sumar se quedó con solo tres, lo que llevó a una crisis interna que resultó en la dimisión de Díaz como coordinadora de Sumar.

La situación en Extremadura es, sin duda, un respiro para Podemos e IU, quienes habían sufrido un gran golpe en las elecciones autonómicas de 2023, donde perdieron casi todas las gobernaturas salvo la de Navarra y vieron desaparecer su representación en importantes comunidades y municipios.

Este escenario de debilidad para Podemos, agravado por la fricción con Yolanda Díaz en las negociaciones para la coalición Sumar, competía con el deseo de ambos partidos de mantener una unidad que fue esencial para revalidar el Gobierno progresista.

No obstante, aunque estos resultados en Extremadura ofrecen una luz al final del túnel, todavía hay divisiones significativas: Podemos rechaza cualquier confluencia con Sumar, a quien consideran un proyecto fallido subordinado al PSOE. Además, han expresado su interés en formar alianzas con IU siempre que Sumar no sea parte del acuerdo, intentando revivir el espíritu de la antigua coalición de Unidas Podemos.

Por su parte, IU ha criticado a Podemos por socavar la unidad y ya ha establecido acuerdos electorales con Sumar y otras formaciones en regiones como Andalucía y Castilla y León, aunque siguen abiertos a colaborar con Podemos.

Afrontando el adelanto electoral en Aragón para el próximo 8 de febrero, se abre la posibilidad de organizar un frente electoral que incluya a toda la izquierda alternativa. Sin embargo, hay un aire de pesimismo acerca de la capacidad para formar una lista unificada, con llamados a levantar los vetos cruzados que complican la situación.

Los seguidores de Díaz, aunque con limitada influencia en los territorios, continúan abogando por construir candidaturas amplias y están dispuestos a apoyar cualquier coalición que se establezca como referente de la izquierda.