Crónica España.

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Miki Esparbé y María Rodríguez en 'Frontera': "La película defiende derechos, no quebranta leyes".

Miki Esparbé y María Rodríguez en 'Frontera':

Este viernes, los cines españoles acogerán el estreno de la película 'Frontera', que narra la historia de un matrimonio republicano. Este dúo, después de la Guerra Civil española, asume responsabilidades en un control fronterizo con Francia, frecuentado por judíos que intentan escapar de la persecución nazi. Los papeles centrales están a cargo de Miki Esparbé y María Rodríguez Soto, quienes destacan que el enfoque de la narrativa no es la transgresión de las leyes, sino la defensa de los derechos humanos.

Tras su exhibición en la 70ª Semana Internacional de Cine de Valladolid, también conocida como Seminci, la película se basa en una historia real que describe las adversidades de una pareja que debe renunciar a sus convicciones republicanas para sobrevivir en tiempos de conflicto. Esparbé, quien interpreta a Manel, ha señalado que la trama enfrenta al matrimonio a un profundo dilema: equilibrar su deseo de proteger a sus seres queridos con la lucha por sus principios y su esencia.

El actor expresa su admiración por la complejidad emocional que le imprime la película, comentando que refleja con fidelidad el sentir de quienes, en medio de la adversidad, cambian drásticamente su rumbo, solo para verse nuevamente confrontados con la injusticia que les rodea.

Por su parte, Rodríguez, quien da vida al personaje de Mercé, revela que su motivación está marcada por la culpa, el miedo y la sensación de pérdida de los sueños. En contraste, Esparbé apunta que la empatía les mueve: "Los judíos buscando asilo no hacen nada diferente a lo que Manel y Mercé hubieran hecho hace unos días”, explica.

Con la historia de estos personajes, Rodríguez prevé transmitir "un mensaje de esperanza que promueve el trabajo en conjunto". Considera que la actualidad tiende a convertirnos en entes pasivos e individualistas, y aboga por la necesidad de unión y colaboración para que, al igual que en la obra, "el pueblo salve al pueblo".

En este contexto, la directora del filme, Judith Colell, ha manifestado su deseo de que los espectadores reflexionen sobre los acontecimientos actuales y sientan empatía. A su juicio, "no importa en qué lado estés o cuáles sean tus creencias políticas", ya que los tiempos cambian rápidamente y cualquiera puede convertirse en un desplazado ante nuevas circunstancias.

Colell subraya que los personajes de su película son complejos y multifacéticos, lo que les aporta connotaciones más profundas. Menciona que todos cargan con sus propias "heridas abiertas", sin importar si son considerados "buenos" o "malos", incluyendo al alcalde Ovidi, interpretado por Jordi Sánchez, y al Guardia Civil franquista José Antonio, papel que desempeña Asier Etxeandia.

José Antonio, un oficial que patrulla las fronteras, se encuentra en el dilema de usar su posición para ayudar a su familia, según Etxeandia, quien señala que su personaje "toma decisiones difíciles para evitar que el horror vuelva a su vida".

Sánchez añade que "los hijos de los personajes son el motor detrás de las decisiones de sus padres", destacando que los jóvenes representan la esperanza del futuro, a diferencia de sus progenitores, quienes cargan con el peso del pasado.

La directora también resalta el papel de la hija de Juliana, vecina de la familia principal, que introduce tanto conflictos como soluciones. "Las mujeres han jugado un papel crucial en la toma de decisiones a lo largo de la historia", comenta Colell, enfatizando que la película busca resaltar estas tensiones desde una perspectiva femenina.

Este thriller histórico, como lo catalogan sus creadores, fue filmado en la comarca de Pallars Jussà, en la provincia de Lérida, así como en varias localizaciones alrededor de Barcelona. Aunque la película se presenta en catalán, incluye diálogos en castellano y alemán, reflejando la diversidad cultural y lingüística de la época retratada.