Los vehículos eléctricos son igualmente seguros para los peatones en comparación con los tradicionales.
En Madrid, el 9 de diciembre, se presentó un estudio de la Universidad de Leeds que aborda un tema candente: la comparación de la seguridad entre vehículos eléctricos (VE) y automóviles de motor de combustión. Este análisis revela que los vehículos eléctricos no representan un mayor riesgo para los peatones en comparación con sus contrapartes tradicionales de gasolina o diésel.
La investigación, publicada en la prestigiosa revista 'Nature Communications', ha determinado que no existen diferencias significativas en la tasa de accidentes peatonales entre ambos tipos de vehículos. Curiosamente, se concluyó que las lesiones sufridas por peatones en accidentes involucran un vehículo eléctrico no eran más graves que aquellas ocasionadas por vehículos no eléctricos, a pesar de que los primeros tienden a ser más pesados.
El estudio se lleva a cabo en un contexto en el que se recorren aproximadamente 250 mil millones de millas anuales en el Reino Unido. Durante el período de análisis, de 2019 a 2023, la tasa de accidentes peatonales fue de 57,8 por cada mil millones de millas para los VE y de 58,9 para los tradicionales, una diferencia ínfima que pone en entredicho la percepción de riesgo asociada a los vehículos eléctricos.
El profesor Zia Wadud, parte del Instituto de Estudios de Transporte en Leeds, espera que los resultados de este estudio eliminen los mitos acerca de la seguridad de los VE. Entre las preocupaciones que se abordaron estaba si los vehículos eléctricos, al ser más silenciosos que los convencionales, incrementarían la probabilidad de colisiones con peatones.
Además, se evaluó si el peso superior de los vehículos eléctricos conduciría a lesiones más severas en los peatones en caso de un accidente. Los hallazgos apuntaron a que esta no es la realidad. El profesor Wadud sugirió que una de las razones por las cuales los VE no generan más accidentes podría ser que la mayoría de estos vehículos son más modernos y equipados con tecnologías de seguridad superiores, lo que les permite evitar colisiones o mitigar el impacto.
El peso adicional de los vehículos eléctricos se debe principalmente a sus baterías, que pueden ser más pesadas por cerca de 300 kilogramos en comparación con vehículos convencionales. Aunque este factor generó temores acerca de posibles lesiones graves, el estudio no encontró datos que respaldaran esta preocupación.
Desde 2019, la legislación ha exigido que todos los nuevos vehículos eléctricos e híbridos estén equipados con un Sistema de Alerta Acústica Vehicular (AVAS), diseñado para emitir un sonido al desplazarse, lo que reduce el riesgo de accidentes a baja velocidad con peatones.
El estudio también realizó una distinción crucial entre vehículos totalmente eléctricos y los híbridos, que combinan energía de batería y motores de combustión. Según el profesor Wadud, es fundamental separar estos dos tipos de vehículos para obtener resultados más precisos y evitar confusiones en los análisis previos que los agrupaban.
Los datos analizados provienen de la base de datos de seguridad vial STATS19, la fuente oficial utilizada en el Reino Unido para registrar incidentes de este tipo. Entre los años 2019 y 2023, se registraron 71.979 atropellos, siendo los vehículos híbridos responsables de 5.303 (7,36%) y los eléctricos de 996 (1,38%), resaltando que la gran mayoría de los accidentes involucraron vehículos convencionales.
Los números reflejan que, si bien los vehículos eléctricos y convencionales presentan cifras de accidentes distintas, el análisis en relación con los kilómetros recorridos y el número de vehículos en la carretera muestra tasas de accidentes bastante similares. Las estadísticas incluyen desde lesiones leves hasta mortales. El estudio también creó un modelo estadístico para comparar la gravedad de las lesiones causadas por estos diferentes tipos de vehículos.
Un dato interesante fue que los híbridos mostraron tasas de accidentes peatonales más elevadas que los VE y los automóviles convencionales, llegándose a una cifra de 120,14 por cada mil millones de millas. Esto podría explicarse, según el profesor Wadud, por su uso frecuente como vehículos de alquiler, lo que incrementa su recorrido y la exposición a zonas con mayor densidad peatonal.
Por otro lado, se ha alertado en el pasado sobre los riesgos asociados a los SUV para los peatones. Aunque este estudio no se enfocó directamente en los accidentes de SUV, se menciona que estos vehículos grandes aumentan la probabilidad de lesiones severas en caso de impacto con un peatón.
El profesor Wadud concluye que la preocupación debería dirigirse más hacia los SUV y su creciente prominencia en las carreteras, dada su mayor peligrosidad en términos de seguridad. “Independientemente de su tipo de motor, estos vehículos más voluminosos no solo son un riesgo mayor, sino que también ocupan más espacio y generan más emisiones de carbono a lo largo de su vida útil”, afirmó.
La transición hacia vehículos eléctricos es vista como un paso crucial para la reducción de emisiones nocivas en el transporte. En muchos países, incluidas políticas gubernamentales en el Reino Unido, se impulsa su adopción, haciendo que su número aumente. Comprender su impacto total es más relevante que nunca en este contexto.
Finalmente, el profesor Wadud reafirma que "un camino para combatir el cambio climático es la descarbonización del transporte. Las evidencias sugieren que la transición hacia vehículos eléctricos no solo ayudará al medio ambiente, sino que también garantizará que la seguridad de los peatones no se vea comprometida en comparación con los vehículos de motor de combustión actuales”.
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