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Política 22 de Septiembre de 2026 · 09:16h 3 min de lectura

Las elecciones en Marruecos revelan un alto desencanto juvenil y tensiones con España

Este miércoles, Marruecos celebra unas elecciones parlamentarias con una participación que se prevé baja, especialmente entre los jóvenes. De los 27 partidos en contienda, la competencia por los 395 escaños refleja un escenario de desafección política y social. La movilización de la juventud, particularmente afectada por el desempleo y la crisis en Ceuta, está en duda ante el desinterés y las dificultades para votar.

Este proceso electoral sucede en un contexto de creciente insatisfacción hacia el gobierno marroquí. Las protestas del 2025 por el deterioro de servicios públicos y el desempleo masivo evidencian el descontento, alimentado en parte por el desencanto juvenil y las movilizaciones en redes sociales. La crisis en Ceuta, que causó la muerte de numerosas personas en la entrada irregular, ha tensado las relaciones con España, aunque Madrid descarta una responsabilidad directa de Rabat.

La situación política en Marruecos sigue siendo marcada por un sistema en el que la monarquía mantiene un control sustancial, y las elecciones sirven como un termómetro del apoyo a las distintas fuerzas políticas. La participación baja puede interpretarse como una señal de desconfianza en las instituciones y en la capacidad de los partidos para abordar las demandas sociales de la población joven.

Los principales partidos, como el Partido Justicia y Desarrollo, han perdido influencia en los últimos años, mientras que la coalición liderada por la Agrupación Nacional Independiente intenta consolidar su poder prometiendo crear empleo y mejorar los salarios. Los resultados electorales determinarán quién tendrá la legitimidad para liderar las políticas en los próximos años y cómo se afrontarán los desafíos económicos y sociales.

Expertos señalan que, dada la estructura del poder en Marruecos, los cambios en el gobierno podrían ser limitados, con los partidos más próximos al palacio manteniendo su posición. La participación electoral será un indicador clave del grado de apoyo social y del nivel de satisfacción con las reformas y el rumbo político del país.

En perspectiva, la baja participación y el desencanto juvenil podrían influir en la estabilidad política a largo plazo. La forma en que las autoridades gestionen las demandas sociales y las tensiones en zonas como Ceuta será decisiva para el futuro político de Marruecos y su relación con España en los próximos años.

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