El carsharing se posiciona como una solución efectiva para disminuir la dependencia del automóvil privado entre los ciudadanos. Según el reciente II Barómetro del Carsharing 2025, elaborado por la Asociación del Vehículo Compartido en España (AVCE), un notable 58% de los usuarios de estos servicios asegura que al integrarlo con otros modos de transporte, como el público, las bicicletas o taxis, se logra este objetivo en gran medida.
Este modelo de movilidad ofrece la gran ventaja de permitir a las personas utilizar coche sin tener que encarar los gastos y responsabilidades que conlleva su mantenimiento. Esto convierte al carsharing en una opción no solo accesible, sino también sostenible, especialmente relevante ante el regreso a las rutinas laborales y escolares.
El carsharing no solo beneficia a quienes ya tienen acceso a un vehículo. De acuerdo con el estudio, un 18% de las familias que recurren a estas alternativas no poseen un automóvil privado. Esto demuestra cómo el vehículo compartido facilita la movilidad urbana, fomenta la electromovilidad y asegura que las familias puedan desplazarse, incluso cuando no todos sus miembros cuentan con un coche a su disposición.
La economía del carsharing se basa en la shared economy, permitiendo a los usuarios dividir costes asociados al mantenimiento y seguros, que se abonan de acuerdo al uso individual. Es crucial señalar que muchos de estos vehículos tienen etiqueta medioambiental CERO, lo que les permite acceder sin problemas a las áreas centrales de las ciudades y aparcar gratis en zonas reguladas, maximizando así su atractivo y ahorro para los usuarios.
Conforme a la Ley 7/2021, de 20 de mayo, sobre Cambio Climático y Transición Energética, las ciudades con más de 50,000 habitantes están legalmente obligadas a adoptar medidas que contribuyan a reducir las emisiones del transporte urbano. Esta normatividad no solo impulsa un cambio hacia formas de transporte más limpias y eficientes, sino que también es esencial para el bienestar ambiental y social de nuestras comunidades.
En este contexto, el carsharing se consolida como un elemento clave en la nueva movilidad urbana. Según el II Barómetro mencionado, un 61% de los usuarios hace uso del vehículo compartido junto con el transporte público, fortaleciendo la sostenibilidad del sistema de transporte en su conjunto.
Además, se estima que el carsharing podría reducir en un 25% el espacio urbano destinado al estacionamiento de vehículos, liberando áreas para crear ciudades más caminables y amigables para sus habitantes. Este enfoque hacia la sostenibilidad promueve el uso de vehículos eléctricos, ayudando a mejorar la calidad del aire en nuestras ciudades.
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