MADRID, 16 de enero - En un profundo acto de respeto y duelo, la Infanta Elena y su hija, Victoria Federica, se han retirado del Palacio de la Zarzuela tras pasar la tarde en compañía de sus seres queridos, rindiendo homenaje a la princesa Irene de Grecia, hermana de la Reina Sofía, cuya capilla ardiente se mantiene abierta en el más estricto marco familiar.
El sábado se llevará a cabo un homenaje en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio, en Madrid. Tras esta ceremonia, los restos de la princesa serán trasladados a su última morada en Atenas, donde en una ceremonia privada se les dará sepultura, junto a sus padres, los Reyes Pablo I y Federica, así como a su hermano Constantino, fallecido recientemente.
La Reina Sofía enfrenta una pérdida devastadora, ya que Irene fue no solo su hermana, sino también su confidente y mejor amiga. A su lado están los Reyes Felipe y Letizia, junto a sus hijas, la Infanta Cristina y la Infanta Elena, quienes la apoyan en este difícil momento familiar.
La despedida se está celebrando con la mayor discreción posible, sin la presencia del Rey Don Juan Carlos, quien no podrá asistir al entierro de su cuñada. Esta información ha sido revelada por la periodista Susanna Griso en su programa, "Espejo Público".
Griso ha indicado que, a pesar de su deseo de viajar a Grecia para estar acompañado de su esposa durante este difícil proceso, la salud del emérito le ha puesto trabas. "Sus médicos le han desaconsejado realizar un viaje tan largo", ha señalado. Su condición cardíaca es delicada, y ha habido precedentes en los que tras viajes similares, ha tenido que lidiar con problemas de salud durante varios días.
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