En una reciente y significativa cita en Ginebra, representaciones jóvenes del programa 'La Luz de las Niñas', impulsado por la ONG Entreculturas, han exigido ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que se garantice el respeto y la protección de los derechos de las niñas a nivel global.
Durante esta reunión oficial, los jóvenes participantes, que integran diversas realidades de América Latina y África, presentaron 83.160 firmas en apoyo a la causa del cese de la violencia contra las niñas. Dicha entrega busca evidenciar la urgencia de abordar esta problemática desde los más altos foros internacionales.
En sus intervenciones, Dheysi Gonzales Soto, una valiente estudiante de 14 años oriunda de Huancayo, Perú, subrayó la relevancia de encuentros como este. "El poder compartir nuestros problemas con personas influyentes es vital para forjar un futuro donde las niñas y mujeres no se vean sometidas a estereotipos o violencias que enfrentamos a diario," aseveró durante la reunión.
Las intervenciones no se limitaron a la voz de Dheysi. Otras jóvenes participantes, como Josefina Tíu de Guatemala, Sandra Hellario de Sudán del Sur, Naty Coronado de España y Maimouna Konate de Chad, intercambiaron reflexiones y exigencias consensuadas entre ellas sobre cuestiones de violencia y desigualdad, garantizando que estas demandas provinieran de sus propias realidades y experiencias. Este esfuerzo fue respaldado por el equipo de la ONG Entreculturas, que organizó la recogida de firmas con el objetivo de movilizar el apoyo social hacia esta causa esencial.
Laura Lora, responsable de Comunicación de la campaña, enfatizó que este encuentro es el resultado de un trabajo colaborativo y sostenido en red entre distintas organizaciones, incluida Fe y Alegría y JRS, en diversos países, con el fin de transmitir de forma clara y contundente la dura realidad que enfrentan las niñas a nivel mundial en términos de violencia.
Raquel Martín, directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de Entreculturas, añadió que lo primordial es que estas jóvenes sean escuchadas genuinamente, desde su perspectiva y sus propias demandas, en un ámbito que tiene un impacto directo en la política internacional relacionada con los derechos humanos.
Por su parte, Laura Nyirinkindi, presidenta del Grupo de Trabajo sobre la discriminación de las mujeres y las niñas del Alto Comisionado, aplaudió la valentía de estas jóvenes. "Sus palabras son tomadas muy en serio y llevaremos sus voces y peticiones a todos los foros que nos sean posibles," expresó con firmeza.
Además, la ONG ha recordado que una alarmante estadística revela que una de cada ocho niñas y mujeres en el mundo, lo que equivale a 370 millones, ha sido víctima de violaciones o abusos sexuales antes de cumplir los 18 años. Esta cifra se incrementa a 650 millones si consideramos la violencia sexual sin contacto físico, como el acoso verbal o el abuso a través de medios digitales.
Judicialmente preocupantes son las condiciones observadas en países como Guatemala, donde, según Josefina Tíu, "el promedio de acceso a la educación para una niña indígena es apenas de tres años." En el contexto de conflictos, la violencia de género se acrecienta; se reporta que el 95% de los casos de violencia sexual asociados a conflictos, según la ONU, son padecidos por mujeres y niñas. Sandra Hellario, proveniente de Sudán del Sur, aportó una visión desgarradora, afirmando que "la violencia sexual hacia las niñas y mujeres continúa usándose como un arma de guerra".
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