En Madrid, a tres de junio, la celebración de la Primera Comunión de Ana, la hija de Kiko Rivera, se ha convertido en un episodio marcado por la tristeza y la reflexión personal. Kiko, visiblemente afectado, ha compartido en sus redes que se siente en un punto crítico de su vida, indicando que ha llegado a tocar fondo. Sin entrar en detalles específicos, ha expresado que el día resultó emocionalmente complejo y que algo dentro de él se ha quiebrado, llevándolo a la autocrítica.
La situación ha captado la atención de la familia y, en particular, de Isa Pantoja, quien ha hablado sin rodeos sobre la difícil situación de su hermano en el programa 'La Familia de la Tele'. Isa ha subrayado que Kiko no debe esperar nada de su madre, Isabel Pantoja, sugiriendo que este lamento ha sido el detonante para que Kiko haya expresado su desasosiego. Ella ha enfatizado: “Lo tiene que asumir, pues ha llegado un momento que le ha hecho decir que ya no puede más”.
Aunque su relación con Kiko no es la mejor, Isa ha manifestado que las palabras de su hermano la han preocupado e incitado a desear una pronta mejora para él. A pesar de que ha pasado tiempo sin hablar, ha mostrado su interés porque él vuelva a encauzar su vida a través de hábitos más saludables, algo que considera un recorrido complicado.
Isa también ha revelado que ha experimentado un dolor similar al de Kiko en ocasiones memorables, como su boda y la Primera Comunión de su hijo Alberto, donde la ausencia materna se siente más amarga. Al reflexionar sobre el impacto que Isabel tiene en la vida de sus hijos, ha indicado que su papel como abuela es crucial, y su falta se nota especialmente en momentos celebratorios.
Acerca de su ausencia en la Comunión de Ana, Isa ha aclarado que no recibió una invitación, pero habría asistido si se le hubiera ofrecido la oportunidad. En sus propias palabras, "Si Kiko me hubiera invitado y mi hijo hubiera querido, yo habría ido". Sin embargo, ha dejado claro que no se guarda rencor, recordando que tampoco estuvo presente en eventos significativos de su vida, como el bautizo de su hijo.
Mientras Kiko enfrenta su crisis personal, Isa se prepara para la llegada de su segundo hijo, un momento que ha enfatizado como especial a pesar de su preocupación por la relación con su madre. Ha declarado su deseo de recibir algún tipo de comunicación de Isabel, aunque reconoce que es poco probable. “No puedo cambiar a alguien que no quiere cambiar”, ha concluido Isa, expresando su dolor por la situación familiar pero reafirmando su necesidad de cuidar su salud mental.
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