En los últimos días, la noticia de la separación entre Kiko Rivera e Irene Rosales ha captado la atención del público. A pesar de que la noticia no fue confirmada oficialmente hasta el pasado miércoles, se ha revelado que la pareja tomó la decisión de separarse hace ya varios meses, tras más de una década juntos y la crianza de dos hijas en común. Mientras que ambos han querido presentar la ruptura como amistosa y sin terceras partes involucradas, rumores indican que Irene fue la que tomó la iniciativa tras sentirse insatisfecha con la vida en pareja.
Según diversas fuentes, Irene ha estado llevando una vida de soltera desde hace un tiempo. Aparentemente, le había solicitado a Kiko que realizara cambios en su comportamiento, ya que se sentía sola y la situación era insostenible. Sin embargo, ante la falta de respuesta por parte del hijo de Isabel Pantoja, finalmente decidió comunicarle que deseaba el divorcio.
El par de figuras del entretenimiento había optado por ocultar la situación anterior al público, en un intento de proteger a sus hijas, Ana y Carlota. Por el bien de las pequeñas, ambos decidieron continuar residiendo en el hogar familiar hasta culminar el verano, para minimizar el impacto de la separación durante sus vacaciones y facilitar su adaptación al nuevo entorno con el inicio del año escolar.
A pesar de este aparente acuerdo, se ha informado que los pasos legales para el divorcio se habían iniciado hace aproximadamente dos meses. Los trámites fueron entregados a sus respectivos abogados, y se dice que los documentos necesarios para finalizar la separación ya habían sido preparados, lo que sugiere que la firma podría ser inminente.
Durante un encuentro con la prensa este martes, Irene no confirmó ni desmintió la información sobre los trámites de divorcio, luego de que Kiko llegara al hogar familiar para ver a sus hijas. Justo después de que él entrara, ella abandonó el domicilio para realizar algunos recados, pareciendo bastante nerviosa y evitando contestar sobre el estado de sus documentos de separación.
Cabe mencionar que, a pesar de su actitud seria, en días anteriores Irene había mostrado una sonrisa, quizás intentando lidiar con la avalancha de informaciones que han surgido alrededor de su ruptura. Sin embargo, la andaluza optó por no comentar sobre posibles reconciliaciones entre Kiko y su madre o sobre las recientes declaraciones de la tonadillera, que tildó a su hijo de "un lobo con piel de cordero". Para más información sobre su reacción, no se pierda el próximo vídeo donde abordaremos este interesante episodio.
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