Este domingo, la selección española femenina de fútbol se enfrentará a Inglaterra en la final de la Eurocopa que se está celebrando en Suiza. Ambos equipos se conocen bien, habiéndose enfrentado en múltiples ocasiones desde 2022. Inglaterra llega como actual campeona, destacándose por su competitividad y su capacidad ofensiva, aunque ha mostrado cierta debilidad defensiva en comparación con ediciones anteriores. Además, su entrenadora, Sarina Wiegman, aporta una valiosa experiencia al banquillo.
La final recordará el enfrentamiento en el Mundial de Australia y Nueva Zelanda, donde las selecciones también se encontraron con un trofeo en juego. En aquel entonces, España trataba de afianzarse en la élite del fútbol femenino, mientras que Inglaterra reafirmaba su posición como una de las potencias tras ganar el torneo continental en su país el año anterior.
En su último encuentro, celebrado en la Eurocopa 2022, España fue eliminada en un emocionante partido en cuartos de final que se decidió en la prórroga. Sin embargo, en el Mundial sufrieron una derrota ante las británicas, aunque poniendo en aprietos a la defensa inglesa y fallando un penalti que podría haber cambiado el curso del juego. Desde aquel enfrentamiento, ambos equipos se han vuelto a enfrentar en dos ocasiones en la Liga de Naciones, con una victoria para cada uno.
Inglaterra ha llegado a la final suiza tras cumplir con las expectativas, aunque no han sido tan sólidas como en torneos anteriores. Han tenido que enfrentar y superar adversidades en varios partidos, incluso remontando en tres de sus cinco encuentros hasta ahora. Esta resiliencia les ha permitido avanzar a la final, aunque la acumulación de minutos en el campo ha generado cierto desgaste físico en el equipo.
En términos tácticos, tanto Wiegman como su contraparte española, Montse Tomé, han mantenido formaciones estables. Sin embargo, Inglaterra tuvo que ajustar su estrategia después de un mal inicio contra Francia. Ahora cuenta con un mediocampo robusto que busca dominar el juego, liderado por Keira Walsh, quien es esencial para el toque creativo de las "Lionesses".
Defensivamente, Inglaterra ha sentido la ausencia de su experimentada central, Millie Bright, quien optó por no participar debido al agotamiento. A pesar de la calidad de sus sustitutas, han dejado escapar goles que podrían ser significativos en un encuentro de alta presión como el de la final.
En el ataque, el equipo británico cuenta con potencial ofensivo variado, aunque se ha notado la falta de rendimiento consistente de su delantera Alessia Russo. A pesar de ello, sigue siendo una amenaza en el área rival gracias a su habilidad para aprovechar los espacios y ocasiones de gol, algo que España deberá tener muy presente.
Por las bandas, Wiegman ha confiado en jugadoras con gran capacidad de desborde como Lauren Hemp y Lauren James, capaces de generar peligro constante. James, quien ha superado una leve lesión, añade una dimensión crítica en el ataque que podría ser decisiva en la final.
En la dirección del equipo inglés, la figura de Sarina Wiegman es fundamental. Desde su llegada a la dirección técnica, ha guiado a Inglaterra a múltiples finales y ha sido instrumental en su evolución como una potencia del fútbol femenino. Su trayectoria exitosa no solo refleja su talento, sino también la creciente profesionalización y visibilidad del deporte.
Esta final se presenta como una oportunidad para España de hacer historia, enfrentándose a un rival que ha demostrado ser formidable. Con un equipo repleto de talento y ambición, España buscará superar todas las expectativas, mientras que Inglaterra intentará reafirmar su dominio en el fútbol femenino europeo. Será un choque de titanes que captará la atención de aficionados de todo el continente.
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