Un gol de rebote a balón parado, en la final del Campeonato de Europa sub-21 disputada en Batumi (Georgia), le dio la victoria a los ingleses sobre la selección española. El centrocampista Curtis Jones fue el responsable de anotar el polémico gol justo antes del descanso.
La derrota supuso un duro golpe para la selección española sub-21, que buscaba obtener una triple corona continental tras haber ganado previamente los Europeos sub-17 y sub-19. A pesar de este revés, los jugadores de Santi Denia lograron el billete para los Juegos Olímpicos de París 2024, lo cual fue un consuelo para ellos.
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