Los desafíos impuestos por los aranceles y la inestabilidad geopolítica plantean serios riesgos para el desarrollo económico de la eurozona. Este es un tema de preocupación señalado por Luis de Guindos, el vicepresidente del Banco Central Europeo, quien considera que el rol del dólar en el ámbito global no se verá amenazado en el futuro cercano.
Durante su intervención en una reciente conferencia sobre la integración financiera en Bruselas, De Guindos subrayó que, a pesar de la relevancia del euro, la magnitud de su uso todavía se encuentra lejos de desafiar la predominancia del dólar, que sigue siendo la moneda principal en transacciones internacionales y reserves.
No obstante, el vicepresidente del BCE cree que a medida que la eurozona logre desmantelar las barreras que han obstaculizado su integración, el peso del euro podría crecer de manera paulatina. Este fortalecimiento del euro está vinculado a la aspiración de construir “más Europa”.
De Guindos destacó la urgencia de eliminar los impedimentos que históricamente han mermado la integración completa de los mercados de bienes y servicios. Asimismo, aboga por avanzar decisivamente hacia la creación de una unión bancaria y de capitales verdaderas, lo que, en su opinión, favorecería la posición internacional del euro.
En sus declaraciones, el economista español resaltó que perfeccionar la unión bancaria y fortalecer los mercados financieros europeos son medidas cruciales para optimizar la asignación de capital y beneficiar a los ahorradores en la región.
“Para avanzar hacia un nivel superior, es crucial lograr la integración en la economía real y tener la voluntad política de poner el proyecto europeo por encima de los intereses individuales de cada nación. Esta es una necesidad innegable", afirmó De Guindos.
Reconoció, en un tono autocrítico, que aunque las intenciones pueden ser buenas, la implementación de acciones concretas ha sido insuficiente. Sin embargo, mostró esperanza en que los cambios recientes en la economía, traídos por el liderazgo de Donald Trump, podrían impulsar una transformación significativa.
A pesar de un crecimiento inesperadamente vigoroso en la eurozona, con un aumento del 0.6% en el primer trimestre del 2025, De Guindos advierte que esto puede haber sido influenciado por factores temporales que no se sostendrán en el tiempo.
En este contexto, señaló que los aranceles crecientes y la fortaleza del euro complican las exportaciones, mientras que la elevada incertidumbre afecta la inversión. Sin embargo, la robustez del mercado laboral y el aumento de los ingresos reales podrían mantener el crecimiento en un horizonte medio.
“La economía enfrenta una incertidumbre notable, exacerbada por la fragmentación geopolítica y la inestabilidad en las políticas comerciales”, alertó, recordando que, a pesar de la resiliencia mostrada hasta ahora, hay desafíos que podrían emergir, dada la cantidad y frecuencia de las perturbaciones en un entorno lleno de incertidumbre.
Aunque las proyecciones sobre el futuro son complejas, De Guindos advierte que estos factores podrían moderar el crecimiento de la eurozona en los próximos tiempos. Ante este panorama, las reformas estructurales y una política fiscal enfocada en el crecimiento se convierten en esenciales para fomentar la productividad y competitividad dentro de la Unión Europea.
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