Crónica España.

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"Groenlandia: Clave Estratégica para Estados Unidos en el Ártico"

MADRID, 7 de enero.

La administración de la Casa Blanca ha hecho oficial que el presidente Donald Trump está considerando diversas estrategias para obtener el control de Groenlandia, incluyendo la opción de movilizar al Ejército de Estados Unidos. La portavoz Karoline Leavitt ha señalado que el mandatario y su equipo están evaluando "una serie de opciones" para trabajar hacia este objetivo en su política exterior, poniendo sobre la mesa la posibilidad de usar las Fuerzas Armadas.

Históricamente, Groenlandia ha representado un territorio estratégico por su tamaño y su localización, situada entre los océanos Atlántico y Ártico, con cinco países costeros que la rodean: Estados Unidos, Canadá, Rusia, Noruega y Dinamarca. Trump ya había mostrado interés por la isla durante su primer mandato y en días recientes ha intensificado sus reclamos, incluso sugiriendo potenciales acciones militares.

La isla fue bajo control de Dinamarca desde el siglo XIX, tras un largo proceso de colonización que comenzó en el siglo X. Desde 1979, Groenlandia ha disfrutado de un grado de autonomía respecto a Copenhague. En 2008, Dinamarca cedió gran parte de sus competencias en favor de Groenlandia, manteniendo solo el control sobre la política exterior y la defensa. Desde 2009, Groenlandia tiene el derecho a decidir su independencia a través de un referéndum.

Estados Unidos, que adquirió Alaska en 1867, también consideró la compra de Groenlandia en el pasado, haciendo una oferta formal de 100 millones de dólares en oro durante la administración de Harry S. Truman casi 80 años atrás. Hoy en día, Washington mantiene una presencia militar en la isla basada en acuerdos de defensa que datan de 1958, en el contexto del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD).

La relevancia de Groenlandia aumenta a medida que el Ártico sufre un deshielo progresivo, lo que abre nuevas rutas de navegación y incrementa el valor económico y geopolítico de la región, rica en recursos naturales como petróleo, gas y minerales raros.

En el Ártico, el hielo marino generalmente alcanza su punto más bajo en septiembre. Desde que NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) comenzaron a monitorear el hielo en 1978, la cobertura ha mostrado una tendencia general a la disminución en consonancia con el aumento de las temperaturas globales.

Según datos de la NASA y del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC), la extensión total de hielo marino se situó el año pasado en 4.60 millones de kilómetros cuadrados, empatando con los niveles registrados en 2008 y ocupando el décimo lugar en la lista de los mínimos históricos. Nathan Kurtz, líder del Laboratorio de Ciencias Criosféricas de NASA, comentó que, aunque este año la cobertura de hielo no alcanzó un mínimo histórico, su nivel sigue alineándose con la tendencia en descenso.

Ante este panorama, Groenlandia se presenta como un enclave de vital importancia, donde convergen la seguridad internacional y los cambios ambientales que afectan al Ártico.