Geely busca mayor colaboración con Volvo en Europa ante exceso de capacidad productiva
El presidente de Geely, Li Shufu, ha planteado la posibilidad de que Volvo Cars comience a fabricar modelos en sus propias instalaciones europeas, en un contexto donde la industria automotriz global enfrenta un exceso de capacidad de producción, que se estima en un 20% según datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles. La propuesta llega en medio de una estrategia de optimización de recursos ante las tensiones comerciales y arancelarias, especialmente en Europa y Estados Unidos.
Este movimiento se produce en un momento en que la situación política internacional, marcada por las disputas comerciales y las políticas proteccionistas, ha afectado la estructura de producción de muchas empresas del sector automotor. La Administración estadounidense mantiene restricciones y amenazas de aranceles adicionales que impactan en las decisiones de inversión y producción de multinacionales como Volvo y Geely, que buscan adaptarse a un entorno complejo y cambiante.
La relación entre China y Europa en el ámbito industrial se ha intensificado, con China promoviendo la localización de la producción para reducir riesgos asociados a las cadenas de suministro globales y a las tensiones políticas. La intención de Geely de ampliar su presencia local en Europa refleja esta estrategia, que también busca aprovechar incentivos y reducir costes asociados a la importación desde China.
Por su parte, Volvo ya produce algunos modelos en China y en Estados Unidos, pero su director ejecutivo, Hakan Samuelsson, ha señalado la conveniencia de utilizar las instalaciones europeas, incluyendo la futura planta en Eslovaquia, para ampliar la producción de marcas del grupo, en un esfuerzo por hacer frente a los aranceles y mantener competitividad en el mercado europeo.
Este enfoque responde además a la incertidumbre generada por la posible restricción en la venta de vehículos con tecnología desarrollada en China en Estados Unidos, un mercado que representa aproximadamente el 17% de las ventas globales de Volvo. La decisión de las autoridades estadounidenses en este ámbito podría tener repercusiones significativas en la estrategia de expansión y diversificación del grupo.
En un contexto más amplio, la industria automotriz global está atravesando una etapa de transformación marcada por la transición hacia la movilidad eléctrica, la digitalización y las tensiones geopolíticas. La búsqueda de mayor integración y localización en Europa se enmarca en esta tendencia, buscando reducir vulnerabilidades y asegurar la sostenibilidad a largo plazo de las operaciones del grupo.