Crónica España.

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"El terrorismo en 2024: menos bajas y atentados, pero mayor expansión global"

En el ámbito de la seguridad internacional, se ha evidenciado un preocupante incremento en los ataques llevados a cabo por individuos que no se adhieren a ninguna ideología específica y que operan de manera independiente, lo que plantea serios retos para la estabilidad y la paz en diversas naciones.

Según el reciente Índice Global de Terrorismo 2025, presentado en Madrid, la situación terrorista a nivel global muestra un panorama contradictorio: si bien se han reducido tanto el número de muertes como el de incidentes, más países se han visto afectados por este fenómeno. En el último año, se registraron 7.555 muertes a consecuencia de 3.492 ataques, siendo el Sahel el punto más crítico, un patrón que parece continuar por varios años.

El informe del Instituto para la Economía y la Paz (IEP) subraya que, a pesar de la disminución en las cifras de víctimas, el terrorismo sigue representando una amenaza considerable. Aunque en 2024 se observó un descenso en el número total de ataques, esta mejora se ve empañada por la proliferación continua de actos terroristas en numerosos países.

Un total de 66 países informaron de al menos un incidente terrorista en 2024, un aumento notable en comparación con los 58 reportados en 2023. El informe refleja un deterioro en la situación de 45 de estos países, mientras que tan solo 32 vieron mejoras en sus circunstancias.

Respecto a las cifras de víctimas, en 2024 se documentaron 7.555 muertes, lo que representa una caída del 13% respecto al año anterior, cuando un ataque de Hamás contra Israel provocó más de 1.200 muertes. Sin embargo, al excluir este incidente, las tasas de muerte en los últimos años se aproximan notablemente.

Desde el inicio del índice en 2007, las muertes por terrorismo han mostrado variaciones significativas, alcanzando su punto más alto en 2015 con 10.882 fallecidos, mientras que 2022 fue el año con menos muertes, con 6.824. Irak ha tenido la disminución más drástica desde 2007, con una reducción del 99%, pasando de 6.249 muertes a solo 59 en 2024.

En cuanto a los ataques, la cifra total cayó un 3%, alcanzando 3.492. Este descenso se atribuye en gran parte a la disminución del 85% en la actividad terrorista en Birmania; sin embargo, si se excluyera este país, el total de ataques habría experimentado un aumento del 8% en el último año.

El Sahel ha emergido como el nuevo epicentro del terrorismo, donde se concentra el 19% de todos los ataques a nivel global. En 2024, esta región fue responsable de la mitad de las muertes asociadas al terrorismo, una cifra que se ha multiplicado por diez desde 2019, en contraste con solo el 1% de las muertes ocurridas en 2007.

Perdura la situación crítica en cinco de los diez países más afectados por el terrorismo, liderados por Burkina Faso, que a pesar de haber reducido un 21% las muertes y en un 57% los ataques, todavía representa el 20% del total de muertes a nivel mundial, con 1.532 víctimas.

Le sigue Pakistán, que ha visto un deterioro en su situación, al igual que Siria. Malí y Níger también se encuentran entre los países más perjudicados del Sahel, con Nigeria, Somalia, Israel, Afganistán y Camerún en la lista. El impacto del terrorismo ha ido en disminución en Afganistán desde la toma de poder de los talibanes en 2021, tras haber sido uno de los países más golpeados por el terrorismo en el entorno global durante años.

En Europa, el primer país en el ranking de afectados es Alemania, en el puesto 27, seguido de Turquía y Grecia. España se encuentra en el 63, con otros cinco países europeos superándola en este ranking.

El Estado Islámico y sus filiales se posicionan, nuevamente, como el grupo terrorista con mayor número de muertes en 2024, contabilizando 1.805 fatalidades, aunque esta cifra ha disminuido un 10% en comparación con el año anterior. Además, han expandido sus operaciones a un nuevo país, alcanzando un total de 22 naciones donde tienen presencia.

El informe destaca que en 2024 se lograron impedir al menos 24 complots relacionados con el Estado Islámico, en diversos países, lo que demuestra la eficacia de algunas acciones preventivas a pesar de la creciente complejidad de la amenaza terrorista.

En términos de violencia, el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), la rama de Al Qaeda en el Sahel, y otros grupos como Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP) y Al Shabaab han visto un aumento en el impacto que generan, siendo responsables de un 11% más de muertes en comparación con el año anterior.

El Índice revela que la tendencia en Occidente muestra una notable baja en los incidentes terroristas desde el pico alcanzado en 2016, con un notable decremento en muertes y ataques en los últimos años. A pesar de ello, la mayoría de los incidentes han sido impulsados por motivaciones políticas o carecen de un claro fundamento ideológico.

En el ámbito de la violencia política, los grupos de extrema izquierda han protagonizado un mayor número de ataques, aunque los de extrema derecha han resultado en más muertes durante el mismo periodo. Es significativo el hecho de que muchos de estos actos son llevados a cabo por individuos que no se identifican con un grupo terrorista específico.

Una de las tendencias alarmantes evidenciadas por el IEP es el aumento de ataques que no pueden ser vinculados a ninguna organización o ideología, lo que complica la labor de las autoridades en la identificación y prevención de estas amenazas. Actualmente, se estima que el 65% de los ataques en 2024 cayeron en esta categoría, lo que podría reflejar la creciente inestabilidad social y política.

El fenómeno de los denominados "lobos solitarios" se convierte en un reto considerable para las estrategias antiterroristas. Estos individuos tienden a formar sus propias creencias combinando diversos elementos, lo que aumenta la dificultad para prever sus actos violentos y afrontar esta problemática de manera efectiva.