El Gobierno espera el respaldo de sus aliados a pesar del escándalo Cerdán y mantiene la vista en 2027.
En un contexto marcado por la incertidumbre política, Moncloa se aferra a la creencia de que aún conserva la mayoría en el Congreso, tras las recientes reuniones del presidente Pedro Sánchez con sus socios de investidura. Estas conversaciones se llevaron a cabo de forma urgente después de la renuncia de Santos Cerdán, el 'número tres' del PSOE.
A pesar de la difícil situación que atraviesa su administración, el Gobierno se muestra optimista sobre su capacidad para mantener el apoyo de sus aliados parlamentarios y poder culminar la legislatura, que teóricamente debería extenderse hasta 2027, sin la necesidad de anticipar elecciones.
La crisis ha sido exacerbada por un informe de la UCO que señala a Cerdán como posible implicado en casos de corrupción, lo que obligó a Sánchez a reunirse con los portavoces de distintas fuerzas políticas que lo apoyaron en 2023. El objetivo de estas reuniones ha sido tanto ofrecer explicaciones sobre la situación como escuchar las inquietudes de sus aliados.
Representantes del partido Sumar, Junts, ERC, el PNV, Bildu y Coalición Canaria han pasado por Moncloa en los últimos días. Sin embargo, se reporta que la mayoría de estos encuentros no han dejado satisfechos a los asistentes, quienes consideran insuficientes las medidas propuestas por el Gobierno para enfrentar la crisis actual.
A pesar de las diferencias y el descontento evidentes, fuentes gubernamentales sostienen que ninguno de los partidos aliados ha manifestado su intención de poner fin a la legislatura, lo que el Gobierno toma como una señal de esperanza para continuar en el poder.
La tensión fue palpable durante la reciente sesión de control al Gobierno, cuando el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, cuestionó a Sánchez sobre la posibilidad de corrupción dentro del PSOE, sugiriendo que este caso podría convertirse en una repetición de la crisis de la Gürtel del PP. La respuesta de Sánchez ante esta acusación fue notoriamente defensiva, acusando a sus críticos de querer convertir un episodio aislado en algo mucho más grave.
La reacción de Coalición Canaria no se hizo esperar y su grupo comenzó a distanciarse, dejando en el aire su apoyo a Sánchez. Por su parte, Podemos, a través de su secretaria general Ione Belarra, expresó que el presidente ya no tiene legitimidad para gobernar y que su etapa política podría estar llegando a su fin.
A pesar del descontento, el Gobierno se siente resiliente y confía en que no existe una alternativa mayoritaria que habilite una moción de censura efectiva, al menos por el momento. Están convencidos de que la relación con sus socios puede superar las actuales tensiones, haciendo hincapié en que el desacuerdo no se ha traducido necesariamente en un cambio en el apoyo legislativo que han mantenido hasta ahora para las iniciativas clave, como la reforma para eliminar asociaciones franquistas.
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