En plena expansión del autoproclamado 'califato' en 2015, surgió Estado Islámico Provincia de Jorasán (ISKP), la filial en Afganistán de la organización terrorista fundada por Abu Bakr al Baghdadi. Diez años después, los expertos consideran que se ha convertido en la principal amenaza global de la red de filiales de Estado Islámico, como lo evidenció el reciente atentado en un auditorio de las afueras de Moscú el viernes pasado.
Con Al Baghdadi al mando de Estado Islámico, la ambición del 'califato' no conocía límites territoriales, extendiéndose por Siria e Irak de manera evidente. Jorasán, una región que abarca partes de Irán, Afganistán y Pakistán, quedó marcada por esta expansión bajo el liderazgo del grupo terrorista.
Actualmente, las estimaciones sobre el número de combatientes al servicio del ISKP varían, con el International Centre for Counter-Terrorism (ICCT) mencionando entre 4.000 y 6.000. Además, la identidad real de quién lidera el grupo sigue sin estar clara, tras la muerte en 2023 del líder anterior, Sanaulá Ghafari, en una operación talibán.
El Instituto Washington alertó la semana pasada sobre la red terrorista de Estado Islámico, que ha reivindicado más de 1.120 atentados en el último año, con un saldo de unas 4.770 víctimas entre muertos y heridos. A pesar de solo atribuirse 66 atentados, el ISKP se mantiene como la filial más letal, con 14 muertos o heridos por cada ataque.
Desde 2017, el proyecto de recogida de datos ACLED ha registrado más de 140 incidentes relacionados con el ISKP, mayormente en Afganistán y Pakistán, pero también en otros países como Austria, Irak, India e Irán. En este último, más de 80 personas murieron en Kerman durante las ceremonias por el cuarto aniversario de la muerte del general Qassem Soleimani el pasado mes de enero.
A pesar de los intentos de desviar la atención desde el Kremlin, Rusia se suma ahora a la lista de países afectados por el ISKP. La Embajada de Estados Unidos había advertido del peligro de un atentado inminente, y recientemente las fuerzas de seguridad rusas abatieron a dos supuestos miembros del grupo en Kaluga, al sur de Moscú.
El jefe del Mando Central de Estados Unidos, Michael Kurilla, alertó el año pasado sobre la capacidad del ISKP para llevar a cabo "operaciones externas" contra objetivos occidentales en poco tiempo, apoyado por 'think tanks' y expertos independientes.
Según el Soufan Center, el ataque en Moscú es un claro indicador de que la rama afgana del Estado Islámico está reconstruyendo su capacidad para llevar a cabo operaciones externas, afirmando que sigue siendo posiblemente la filial más poderosa en su red global. Mientras tanto, el Instituto Washington considera que los complots del ISKP representan la mayor amenaza global de la organización.
En el último año, la filial afgana de Estado Islámico planeó 21 conspiraciones o ataques en nueve países, aumentando significativamente la actividad en comparación con años anteriores. Este incremento demuestra no solo la expansión del grupo, sino también que Afganistán vuelve a ser un foco del terrorismo transnacional tras el regreso de los talibanes al poder.
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