Crónica España.

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Eduardo Casanova lanza 'Silencio' y denuncia el temor a hablar sobre el genocidio en Gaza.

Eduardo Casanova lanza 'Silencio' y denuncia el temor a hablar sobre el genocidio en Gaza.

El próximo 1 de diciembre se estrena en Movistar Plus+ la miniserie titulada 'Silencio', una obra que lleva la firma de Eduardo Casanova, conocido por sus trabajos en 'Pieles' y 'La piedad'. A lo largo de tres episodios, la serie narra la historia de una familia de vampiras que transcurre en un contexto histórico marcado por la peste y el sida, utilizando el humor negro para abordar el estigma del VIH y la presión social que persiste en torno a la exposición de la propia voz. Este enfoque se presenta como una crítica a la 'violencia estructural' manifestada por el sistema.

En una reciente entrevista con Europa Press, Casanova compartió sus pensamientos sobre el temor actual entre personalidades públicas a manifestar sus opiniones sobre cuestiones evidentes, como el genocidio en Gaza. El director acentúa que este silencio no es sino un reflejo del “miedo a la cancelación” y, por ende, a la posible pérdida de empleo y recursos económicos. Para él, este fenómeno involucra un pánico que va más allá de la esfera laboral, tocando las fibras de la supervivencia económica.

El director de 'Silencio' argumenta que esta aversión colectiva a expresar opiniones se origina en una manipulación del sistema que tiende a homogenizar el discurso de las personas, llevándolas a una conformidad inquietante. En sus palabras, "en una sociedad donde se busca anular la individualidad, es esencial romper el silencio sobre lo que nos preocupa."

María León, una de las actrices de la serie, refuerza esta visión, describiendo 'Silencio' como un llamado urgente a "dar voz a nuestras inquietudes por el bien común". Ella espera que el mensaje resuene en la sociedad y promueva un mayor atrevimiento a hablar y a no permanecer en silencio ante las injusticias.

En su análisis, Mariola Fuentes alude a la desensibilización que ha afectado a la sociedad, resaltando la "pérdida de empatía" que ha llevado a la indiferencia ante tragedias humanas. "Hoy en día, hay quienes miran a un niño muerto en la playa y simplemente no les afecta", señala, preocupada por aquellos que incluso justifican el sufrimiento ajeno.

Carolina Rubio, quien da vida a una vampira en la serie, reflexiona sobre el estereotipo preconcedido de las vampiras en el cine y su cosificación. Ella comparte una anécdota personal donde su padre, al enterarse de su papel, supuso que interpretaría a una "vampira sexy", subrayando lo profundamente arraigadas que están estas nociones tradicionales en la sociedad.

Sin embargo, Rubio está entusiasmada con la dirección que toma la serie, que se aleja del mero erotismo para explorar la complejidad del personaje. Junto a Fuentes, enfatizan que estas vampiras no son meras figuras estereotipadas, sino seres con vida, desafíos y experiencias auténticas.

Casanova, por su parte, manifiesta su preferencia por las historias de vampiras en lugar de los tradicionales vampiros masculinos: "Quiero explorar a una mujer vampiro que no se centre en el exhibicionismo, sino que aborde sus propias luchas". Esta perspectiva desafía las narrativas negativas asociadas a estos personajes, ofreciendo la posibilidad de empatizar con aquellos que tradicionalmente son vistos como villanos.

La miniserie también establece un paralelo entre las experiencias de quienes viven con VIH y el rechazo que enfrentan las criaturas míticas. Casanova apunta que, aunque el silencio puede ser opresivo en varios contextos, la serie se enfoca en desterrar los estigmas que rodean a las personas con VIH.

En su investigación para la serie, Casanova encontró conexiones sorprendentemente parecidas entre históricas pandemias, como la del sida, que antiguamente era referida como "la peste rosa", evocando ecos de eventos pasados como la peste negra. Esta similitud revela, según Lucía Díez, patrones de estigmatización que persisten en la actualidad, lo que evidenciaría una "violencia estructural" en el sistema.

El director lamenta que muchos que viven con VIH se encuentren imposibilitados de hablar abiertamente sobre su condición, lo que les lleva a enfrentar serias limitaciones en su vida diaria. Enumerando las restricciones que experimentan, menciona que en muchos países no pueden viajar y que, en España, hasta hace poco, se consideraba que tener VIH era motivo suficiente para impedir la obtención de una licencia de armas.