El Ministerio de Exteriores de Dinamarca ha dado a conocer una importante decisión este lunes: cerrará sus embajadas en Burkina Faso y Malí, países que han experimentado recientes golpes de estado y han mostrado un acercamiento creciente hacia Rusia y China en los últimos años.
Esta medida responde a la preocupación sobre el rumbo que África está tomando en términos de relaciones internacionales. El ministro de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, ha destacado la importancia de ofrecer una alternativa atractiva a la influencia cada vez mayor de China y Rusia en el continente.
Para lograr esto, Dinamarca planea invertir en África, fomentar el comercio con empresas africanas y facilitar la llegada de más ciudadanos africanos a estudiar en su país. Se prevé fortalecer el apoyo a las empresas danesas que operan en países africanos a través de fondos de inversión y exportación.
Además, Dinamarca abrirá nuevas embajadas en Túnez, Senegal y Ruanda, con la intención de incrementar su presencia diplomática en el continente y fortalecer sus lazos con estos países. Se espera contar con 10 diplomáticos adicionales en África para el año 2026.
El enfoque en Túnez se debe a su importancia como socio estratégico en el norte de África, especialmente en temas como el clima y la transición verde. Senegal, por su parte, destaca por su tradición democrática en una región marcada por golpes militares, lo que lo convierte en un socio clave para Dinamarca.
Además, se convertirán cuatro embajadas en Sudáfrica, Kenia, Egipto y Nigeria en centros regionales con una mayor cobertura, lo que implica una cooperación reforzada con los países de la región. Se tomarán medidas adicionales para fortalecer la presencia diplomática de Dinamarca en Ghana, demostrando el compromiso del país con una mayor proyección en África.
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.