Crónica España.

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Daniel Pérez Prada destaca en 'Padre no hay más que uno, la serie' con un papel radicalmente diferente al de Segura.

Daniel Pérez Prada destaca en 'Padre no hay más que uno, la serie' con un papel radicalmente diferente al de Segura.

Este 25 de enero, la plataforma Atresplayer dará la bienvenida a 'Padre no hay más que uno, la serie', un nuevo proyecto que promete captar la atención del público tras el éxito de las películas de Santiago Segura. Con una estrategia de estrenos semanales, todos los episodios estarán disponibles el 6 de febrero en Prime Video. La serie, bajo la dirección de Inés de León, se aleja del elenco de las famosas películas y presenta a la familia Vicho Vaello, con Mateo, interpretado por Daniel Pérez Prada, como un padre a la vanguardia de la educación consciente, y Helena, a cargo de Mariam Hernández, una madre cuya incursión en el mundo laboral se torna más complicada de lo que había imaginado.

En una reciente entrevista con Europa Press, Pérez Prada expresó su agradecimiento por tener la oportunidad de continuar con un legado que ha cosechado elogios. El actor destacó las diferencias entre su carácter, Mateo, y el Javier de Santiago Segura, afirmando: "Santiago hizo su personaje al modo que él lo vio, y yo he optado por un enfoque completamente distinto". Su interpretación, asegura, es más física y busca traer una nueva energía al formato.

El actor reflexionó sobre la esencia única que cada intérprete aporta a su papel, subrayando que lo que él transmite es diferente a lo que Segura ofrece, un matiz que el público seguramente notará. Esta serie se centra en un tipo de paternidad singular, abordando nuevos retos y situaciones contemporáneas.

En cuanto a la presión de reemplazar las exitosas películas, Hernández afirmó que enfrentó el desafío con respeto e ilusión, intentando disfrutar del proceso sin dejarse aplastar por las comparaciones. "Es innegable que habrá juicios previos, pero comenzamos con el respaldo de un gran éxito", expuso Pérez Prada, asegurando que eso puede garantizar un sólido nivel de audiencia.

Ambos actores pusieron de relieve el impacto positivo que la comedia tiene en el público. Hernández mencionó que su carrera en este género siempre ha sido recompensada con el cariño de la gente, que busca desconectarse de las preocupaciones diarias a través de historias que les hagan reír y disfrutar. "El humor es un regalo", señaló.

Pérez Prada también mencionó su conexión con comediantes clásicos de su infancia como John Candy y Rick Moranis, indicando que la serie le ha permitido una nueva apreciación por la comedia, un género que merece ser celebrado. La primera temporada de 'Padre no hay más que uno, la serie' constará de 12 episodios breves, cada uno con una duración de entre 20 y 25 minutos, un formato que busca ajustarse mejor a las preferencias actuales de los espectadores.

El actor explicó que tanto él como Hernández han trabajado en comedias más largas en el pasado, pero se muestran convencidos de que los formatos cortos son más efectivos para captar la atención del público. Pérez Prada mencionó la influencia de series británicas y estadounidenses como 'Modern Family' y 'The Office', destacando la relevancia de episodios más cortos y su impacto en la comedia contemporánea.

En la trama, el personaje de Mateo empieza con claros propósitos sobre cómo criar a sus hijos, pero pronto se encuentra lidiando con los desafíos de la paternidad moderna, algo con lo que muchos padres se identificarán. Hernández, quien también es madre, añadió que las luchas cotidianas de la crianza pueden provocar momentos de frustración, oscilando entre una educación más abierta y las viejas prácticas autoritarias.

Respecto al papel de la tecnología en la crianza, la actriz prefirió mantenerse cautelosa, admitiendo su postura relativamente negativa hacia el uso de pantallas, aunque reconoció que ciertas herramientas pueden facilitar la organización familiar, tal como se presenta en la serie. Por su parte, Pérez Prada declinó entrar en temas de crianza ajena al manifestar que es poco sensato que alguien sin hijos opine o aconseje sobre las experiencias de otros en la paternidad.