En esta Navidad, el Palacio de Liria se convirtió en el escenario de una cena familiar muy esperada, especialmente por la asistencia de Cayetano Martínez de Irujo y su esposa, Bárbara Mirjan. Este encuentro marcó su primer periodo festivo como matrimonio, tras un tiempo de reconciliación que había sido anunciado oficialmente por el duque de Alba. La fase de sanación entre los hermanos parece haber llegado a buen puerto después de largos ocho años de distanciamiento.
La expectativa en torno a la cena de Nochebuena era palpable, y de hecho, Inka Martí, esposa de Jacobo Siruela, hizo alusión a la posible participación de su cuñado en las festividades, lo cual ayudó a incrementar el interés mediático. Sin embargo, la reacción de Eugenia Martínez de Irujo fue más cautelosa; prefirió no hacer comentarios que pudieran acentuar la intriga sobre la asistencia de Cayetano, consciente de que cualquier declaración al respecto podría atraer la atención de los medios, sobre todo en un evento tan significativo.
Contrario a lo que algunos podrían imaginar sobre viejas disputas dentro de la familia, la realidad es que la dinámica familiar parece haberse simplificado, tal como reveló la periodista Paloma Barrientos. Cayetano, a pesar de su título nobiliario, se enfrenta a las mismas responsabilidades que cualquier persona moderna en esta época del año, como dividir su tiempo entre su propia familia y la de su esposa. Esto podría explicar su ausencia en la cena donde su hermano mayor había preparado un sitio especial para él y su esposa en el Palacio de Liria, donde sí estuvieron presentes otros miembros destacados de la familia, como Jacobo e Inka, así como los duques de Húescar y otros aristócratas.
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